07/01/2026
La primera noche siendo mamá no pude dormir nada.
No porque no pudiera…
sino porque no quise.
Me la pasé observando al ser que esperé 9 meses para conocer,
mirando su pecho subir y bajar,
asegurándome de que respiraba,
de que estaba bien,
de que realmente estaba ahí.
El cuerpo estaba cansado,
pero el corazón completamente despierto.
La mente repasaba todo lo vivido,
el embarazo, la espera, el miedo, la emoción…
y ahora ese pequeño milagro durmiendo sobre mí.
Esa noche todas las emociones se juntaron:
la felicidad más grande,
el miedo más profundo,
y un amor que llegó sin avisar
para quedarse para siempre.
Creo que a todas las mamás nos pasa.
Esa primera noche en la que no dormimos,
pero nacemos.
Nace una versión de nosotras más fuerte,
más sensible,
más entregada.
Fue la noche en la que mi vida cambió para siempre.
Gracias Dios, por confiarme un amor tan inmenso. 🤍