27/09/2026
LO QUE SE TEMÍA SE HIZO REALIDAD: LA RAMADA QUEDA AISLADA POR LAS AGUAS DEL RÍO CHANCAY
| José Requejo
Lo que tanto se advirtió finalmente ocurrió.
Tras las lluvias registradas en las zonas altas de la sierra cajamarquina, especialmente en las provincias de Santa Cruz, Chota y Cutervo, el caudal del río Chancay se incrementó considerablemente. Hoy, lamentablemente, vemos las consecuencias: la fuerza de las aguas terminó llevándose parte del débil paso provisional habilitado por el Consorcio La Ramada para permitir el tránsito de la población mientras se ejecutan las obras del nuevo puente.
Y la pregunta es inevitable: ¿hasta cuándo los pobladores tendrán que soportar esta situación?
Lo advertimos una y otra vez. Demoler el antiguo puente peatonal, que durante años permitió la comunicación del Centro Poblado La Ramada con otras localidades, sin garantizar previamente una alternativa segura y resistente para el tránsito de la población, significaba dejar a cientos de personas expuestas ante cualquier incremento del caudal del río.
Hoy esas advertencias cobran mayor relevancia.
Decenas de moradores enfrentan dificultades para trasladarse. Pero la situación se vuelve todavía más preocupante cuando pensamos en los niños y jóvenes procedentes de otros centros poblados que estudian en La Ramada. ¿Tendrán ahora que arriesgar sus vidas intentando cruzar el río para poder asistir a clases?
Esto no puede normalizarse.
Estamos hablando de la seguridad y la integridad de personas, no simplemente de retrasos en una obra pública. Cuando una infraestructura esencial es retirada, quien ejecuta el proyecto tiene la obligación de prever alternativas seguras para la población durante todo el periodo de construcción.
¿DÓNDE ESTÁN LAS AUTORIDADES?
Las autoridades competentes tienen que dar explicaciones.
Corresponde determinar quién autorizó la demolición del puente anterior, qué medidas de contingencia fueron contempladas, cuáles eran las características técnicas del paso provisional y qué acciones se habían previsto ante un eventual incremento del caudal del río Chancay.
También corresponde explicar cuál es el avance físico y financiero real del proyecto y si los trabajos ejecutados hasta el momento corresponden a los desembolsos efectuados por el Estado.
Si existen indicios de irregularidades, estos deben ser investigados por las instituciones competentes. No corresponde afirmar sin pruebas que hubo corrupción o pago de sobornos, pero sí exigir transparencia y preguntar si existen responsabilidades administrativas, civiles o penales detrás de lo ocurrido.
El Ministerio Público, los organismos de control y las autoridades de la región Cajamarca deberían prestar atención a esta situación y, dentro de sus respectivas competencias, verificar si la ejecución de la obra se viene realizando conforme al expediente técnico, al contrato y a la normativa correspondiente.
LAS LLUVIAS RECIÉN COMIENZAN
Hay algo todavía más preocupante: las lluvias recién empiezan.
Si con las primeras precipitaciones ya estamos observando estas consecuencias, resulta legítimo preguntarnos qué ocurrirá cuando aumenten las lluvias y el río Chancay alcance mayores niveles.
La población necesita una solución inmediata y segura.
Además, resulta necesario conocer públicamente el cronograma actualizado de la obra. Si después de varios meses el avance continúa siendo limitado, las autoridades deben explicar cómo se garantizará la culminación del puente y qué ocurrirá con el tránsito de los pobladores mientras duren los trabajos.
No podemos aceptar que una comunidad permanezca expuesta durante meses mientras espera una infraestructura que debería mejorar su calidad de vida.
LA POBLACIÓN MERECE RESPUESTAS
El Consorcio La Ramada, como responsable de la ejecución del proyecto, debe informar públicamente sobre la situación de la obra, las medidas de emergencia que adoptará y los plazos previstos para restablecer un paso seguro.
Asimismo, las autoridades encargadas de supervisar el proyecto deben informar cuánto dinero se ha desembolsado hasta el momento, qué porcentaje de avance físico presenta la obra y si dicho avance guarda relación con los pagos realizados.
Aquí no se trata de atacar por atacar. Se trata de exigir responsabilidad, transparencia y, sobre todo, seguridad para la población.
La Ramada no puede quedar aislada por falta de previsión.
Los niños no deberían arriesgar sus vidas para llegar a sus centros educativos. Los agricultores, adultos mayores, comerciantes y familias que utilizan diariamente esta vía tampoco deberían exponerse a cruzar un río crecido porque no existe una alternativa segura.
Necesitamos explicaciones y soluciones inmediatas.
Que las autoridades fiscalicen.
Que los responsables respondan.
Que se habilite urgentemente un paso seguro.
Y que la población conozca exactamente qué está ocurriendo con esta obra y con los recursos públicos destinados a ejecutarla.
No podemos permanecer en silencio.
¡Basta de indiferencia! La seguridad y la vida de los pobladores de La Ramada deben estar por encima de cualquier interés.
Créditos video: Seguidores