30/05/2026
ANÁLISIS INTERNACIONAL · 29 de mayo de 2026
El borrador que nadie firma
Punto mu**to en Ormuz, Israel avanza en el Líbano, y en el Perú el mayor riesgo no viene de afuera.
Julio Rodriguez Consultor / Asesor · LinkedIn Newsletter Internacional
EL ESCENARIO ACTUAL
Negociaciones en punto mu**to, frente militar activo
Hay un borrador sobre la mesa. Las negociaciones entre EE.UU. e Irán, mediadas por Pakistán con el respaldo silencioso de China, muestran avances parciales. Pero el texto no está firmado, Irán lo desmiente cada vez que Washington filtra señales de "acuerdo inminente", y el Estrecho de Ormuz —el verdadero campo de batalla de este conflicto— sigue efectivamente cerrado.
Trump administra esas filtraciones con inteligencia política: cada señal de progreso llega en el momento justo para calmar a Wall Street antes de noviembre. La bolsa necesita esperanza, no necesariamente hechos.
El único punto sin margen de negociación sigue siendo el mismo: Irán no tendrá armas nucleares. En eso, Washington no ha movido ni un milímetro.
Mientras ese n**o no se desate, el conflicto no termina. La situación es, en términos reales, un punto mu**to.
EL FRENTE QUE NO DEBEMOS IGNORAR
Israel avanza contra Hezbolá: el otro tablero
En paralelo a las negociaciones con Irán, Israel ha intensificado su ofensiva contra Hezbolá en el Líbano. No es un frente secundario: es parte integral de la misma campaña militar, orientada a desmantelar el brazo armado más poderoso de Irán en la región.
Este frente complejiza cualquier acuerdo. Irán no puede aceptar negociar el fin del conflicto mientras su principal aliado regional sigue siendo atacado. Y esa es, precisamente, una de las razones por las que el borrador sigue sin firmarse. Los tiempos de Teherán y los de Tel Aviv no coinciden, y Washington tiene que manejar a ambos a la vez.
CHINA: EL ÁRBITRO QUE YA COBRÓ SU PRECIO
Sin mediar formalmente, ya ganó
Beijing no es el mediador oficial —ese rol lo ejerce Pakistán—, pero nadie en la mesa ignora quién está detrás. Cuando Trump visitó Beijing en mayo, quedó confirmado que Washington necesita a China para resolver esto. El propio Trump reconoció que cree que fue China quien empujó a Irán a aceptar el alto al fuego de abril.
China no interviene. China se posiciona. Y en geopolítica, esa distinción lo cambia todo.
Pero China también cobró un precio más silencioso y más importante: durante la visita de Trump a Beijing quedó reafirmada la posición china sobre Taiwán. Y Trump declaró después que no desea conflictos a miles de kilómetros de territorio estadounidense. Un mensaje que en Taipei se escuchó con toda nitidez.
Irán como escenario, Taiwán como trasfondo. China jugó en dos tableros a la vez y avanzó en los dos.
MIRADA LOCAL
Perú: el enemigo no es el petróleo, es la especulación interna
El presidente del BCR ha sido claro: el conflicto no debería ser motivo de alarma inmediata para el Perú. Un alza del petróleo superior al 50% nos afectaría, sí, pero no sería permanente. La economía peruana puede absorber ese impacto.
Lo que no podemos ignorar, sin embargo, es el efecto especulador interno. Históricamente, cada crisis internacional se convierte en una excusa para ajustar precios hacia arriba mucho antes de que el impacto real llegue. Combustibles, fletes, alimentos básicos: el empresariado local tiene un patrón conocido de anticipar el golpe y cobrar la crisis antes de que ocurra.
El mayor riesgo para el bolsillo peruano no viene de Ormuz. Viene de quienes deciden los precios aquí adentro.
A eso se suma que la economía está en modo espera: el proceso electoral del 7 de junio tiene todo en standby. Cuando se defina quién toma el timón, las decisiones de política económica retomarán su curso. Hasta entonces, la incertidumbre es doble: la de afuera y la de adentro.
REFLEXIÓN FINAL
Irán resiste. EE.UU. busca una salida que pueda vender como victoria. Israel sigue avanzando en el Líbano. China acumula posición sin asumir costos. El borrador existe pero nadie lo firma. Y en el Perú, como siempre, habrá que estar atentos a quién aprovecha la tormenta lejana para cobrar la factura en casa.