19/11/2025
|| Entre procesos por abuso de autoridad, peculado y falsedad, Miguel Arista Cueva mueve sus últimas fichas para no perder el cargo, mientras auditorías revelan desvíos millonarios y consejeros guardan un sospechoso silencio.
EL DIRECTOR MÁS DENUNCIADO INTENTA AFERRARSE A LA UGEL HUARI: MANIOBRAS, PADRINAZGOS Y DENUNCIAS POR MAS DE UN MILLÓN Y MEDIO EN PAGOS IRREGULARES
El funcionario más denunciado de la UGEL Huari, Miguel Arista Cueva, estaría moviendo sus últimas fichas para aferrarse al cargo de director. En su desesperación, habría emprendido una campaña de descrédito contra su contendor, Lic. Wilber Salas Reynoso, actual director de la Ugel Antonio Raymondi, presuntamente recurriendo a artimañas calumniosas para evitar su salida. Arista Cueva parece no aceptar la derrota, pese a que afronta múltiples procesos administrativos y penales vinculados a presuntos hechos de corrupción en su gestión.
El historial de denuncias contra Arista Cueva es extenso: abuso de autoridad, peculado, apropiación ilícita, falsedad ideológica, negociación incompatible y aprovechamiento indebido del cargo. Una cadena que, lejos de reducirse, crece con cada fiscalización y reporte ciudadano.
PAGOS IRREGULARES Y DESVÍO DE FONDOS PÚBLICOS
El Informe de Auditoría de Cumplimiento N.º 045-2021-2-5332 de la Contraloría General de la República reveló que entre 2017 y 2020 la UGEL Huari realizó pagos indebidos por más de S/ 1 700 000, desviando recursos destinados al servicio docente adicional para beneficiar al personal administrativo.
Asimismo, se detectó el uso irregular de S/ 70 260 del Programa de Logros de Aprendizajes (PELA), dinero que terminó financiando beneficios indebidos para administrativos entre noviembre y diciembre de 2019.
Pese a la contundencia de estos hallazgos, hasta hoy no se han emitido sanciones efectivas ni se ha implementado un plan de medidas correctivas.
FUNCIONARIOS CUESTIONADOS Y RESPALDOS SOSPECHOSOS
La controversia se intensificó cuando el propio Arista Cueva brindó respaldo público a su administrador, Santos Cruz Torres Vargas, quien afronta dos procesos por presuntos pagos irregulares y anulación irregular de contratos. En lugar de tomar distancia, el director minimizó las denuncias, alimentando la percepción de una gestión interna marcada por el amiguismo y la ausencia de control.
INFRAESTRUCTURA EDUCATIVA EN ABANDONO
A estas irregularidades se suma el deterioro de la infraestructura escolar en distintos distritos: techos que colapsan, aulas sin mobiliario y ambientes inseguros para los estudiantes. Pese a las alertas de docentes y padres de familia, la UGEL no ha gestionado la declaratoria de emergencia ni coordinado con el Gobierno Regional un plan de intervención inmediata.
El abandono de las escuelas rurales evidencia la falta de supervisión y el desinterés de la gestión por las condiciones reales del alumnado.
CONSEJEROS EN SILENCIO
Lo más preocupante es la inacción política. Los consejeros regionales por Huari, Calixto Bernardo Robles Ramírez y Víctor Larco Pimentel Bravo (“Japallán Papacho”), han sido señalados por docentes y dirigentes de mantener una actitud complaciente frente a las denuncias.
Incluso, miembros de la comunidad educativa afirman que existiría un presunto “pacto de silencio” entre estos consejeros y el director de la UGEL, evitando fiscalizaciones a cambio de favores políticos o administrativos. Hasta ahora, ninguno ha brindado un informe que desvirtúe dichas versiones.
UNA GESTIÓN SIN RUMBO NI CONTROL
La suma de pagos irregulares, funcionarios investigados, falta de transparencia y una clase política que no fiscaliza, revela una administración moralmente colapsada, donde los intereses personales pesan más que la educación de miles de niños y adolescentes de Huari.
Mientras Áncash continúa relegada en los indicadores de calidad educativa, la UGEL Huari permanece atrapada en un círculo vicioso de ineficiencia, amiguismo e impunidad.