23/09/2025
🔥CUANDO CREÍ QUE TODO ESTABA PERDIDO…
Déjame contarte una historia que quizás hoy necesites escuchar.
En lo inmenso del desierto del Sahara vivía un hombre llamado Ahmed.
Un día decidió adentrarse en la arena infinita confiando solo en su instinto. No llevaba agua, ni brújula, ni provisiones. Creía que podría con todo… pero pronto descubrió que estaba equivocado.
El sol lo castigaba sin piedad.
El viento lo desorientaba Y cuando llegó la noche, el frío atravesaba sus huesos como agujas de hielo. Ahmed sintió que había firmado su sentencia de muerte.
Los días pasaban y la desesperación crecía. Cada paso era un tormento. Cada noche, bajo el cielo estrellado, pensaba: “Ya no saldré de aquí”.
En ese silencio aterrador, Ahmed se enfrentó a lo único que no podía escapar: a sí mismo.
Recordó a su familia, los abrazos que no dio, las discusiones que nunca importaron, los sueños que dejó apagarse. Comprendió que había vivido buscando lo material y olvidando lo esencial: el amor, la amistad, la compasión.
Cuando ya no quedaba fuerza, apareció un grupo de viajeros que lo encontró casi al borde del colapso.
Lo llevaron de vuelta a su hogar.
Pero Ahmed ya no era el mismo.
Ese desierto, que casi lo mata, fue también el lugar donde aprendió a vivir.
Desde entonces valoró cada instante, cada conexión humana, cada oportunidad de dar sin miedo.
Porque a veces,necesitamos perdernos en nuestro propio desierto para encontrar la verdad que le da sentido a nuestra vida.