20/06/2022
—Me parece buena idea. —opiné. Euss no se creía lo que yo le decía.
—¿Buena idea? ¡No! Será un asco de reunión. No quiero ir y punto. No voy a sentirme cómodo.
—¿Y si...? Solo si tú quieres. No sé, tal vez...
—¡Si! —su respuesta fue inmediata, tanto que no puede ocultar mi sorpresa.
Sonreí contenta de que aceptara que lo acompañara con su papá. Yo podría ayudarlo a sentirse mejor, sin esa incomodad que él dice. Aunque no estemos en nuestro mejor momento, no dejaba de quererlo ni de sentir esa necesidad de verlo feliz.
—Es buena idea, Biel. Sería genial llevar a Dani.
Me atraganté con el café que me había servido minutos antes. Euss dejó de beber el suyo para auxiliarme; sin embargo, de un manotazo lo alejé de mí. La tos llegó después, tosía y tosía.
—¡Debes beber con más cuidado! —recriminó.
—No me hables. —escupí, molesta— Realmente hay gente im***il en esta vida.
Frunció el ceño, confundido. Y no era para más, primero estábamos hablando como gente normal y civilizada, y de pronto, me vuelvo una loca compulsiva. Pero la culpa la tenía él, por no dejarme terminar de hablar.
—¿No te tienes que ir ya? Debo dormir, Euss.
—¿Hice algo malo? —preguntó.
Todo.
—No, solo me siento cansada.
Entonces de él brotó una carcajada. Volteé confundida por su cambio de actitud. Lo miré con una ceja enarcada, esperando a que me explicara que era eso que le daba tanta risa, pero parecía que no estaba para la labor.
—Hubieras visto tu cara. —volvía a reírse— Ni de coña presento a Dani con mi papá. Será para que la tilde de pr******ta.
El alma volvió a mi cuerpo.
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