31/08/2026
Plástico, lona y pintura política invaden las calles de Cusco.
Por: EDGE
La política tradicional en nuestro país padece de una ceguera crónica: cree que a mayor cantidad de carteles colgados, mayor es el respaldo ciudadano. El resultado de esa desconexión es el lamentable estado en el que quedan nuestras calles durante cada periodo electoral. El espacio público, que nos pertenece a todos, es secuestrado por toneladas de plástico, lona y pintura que degradan la dignidad de nuestras ciudades.
El panorama actual es alarmante. Hemos llegado a un punto de quiebre donde la propaganda política ilegal ya no respeta absolutamente nada. Se invaden impunemente los perímetros de instituciones educativas, el frontis de entidades públicas y los postes de alumbrado eléctrico. Esto último no solo rompe la estética urbana, sino que genera un peligro real al dificultar la visibilidad de conductores y peatones en esquinas críticas. Vivimos sumergidos en una contaminación visual increíble, un ruido gráfico que agrede el día a día del ciudadano de a pie.
Frente a este abuso sistemático del mobiliario urbano, la reciente intervención de las autoridades de la Municipalidad Distrital de San Sebastián, en Cusco, se levanta como un faro de orden necesario. El operativo multisectorial desplegado para retirar de forma drástica pancartas, banderolas y carteles de las zonas prohibidas no es un acto de persecución política; es, en estricto sentido, una demostración de principio de autoridad y defensa del ornato público.
El mensaje enviado es contundente: la ley y las reglas de convivencia son iguales para todos, sin excepciones ni privilegios de partido.
El desorden y la suciedad visual no pueden seguir siendo la carta de presentación de nuestras calles. Esta firme acción ejecutada en San Sebastián no debe quedar como un hecho aislado en el mapa de la región. Es un ejemplo de fiscalización que tiene que ser imitado de inmediato por las demás municipalidades de la provincia del Cusco.
Los candidatos deben entender que pintar una pared pública o colgar un panel ilegal no suma votos; por el contrario, resta el respeto de una ciudadanía que ya está cansada de ver su entorno maltratado. Recuperar la limpieza de la ciudad es el primer paso para recuperar la decencia en la política.
Foto: MDSS