09/03/2026
EL PASADO SE FUE EL FUTURO EVOLUCIONA
Raúl Ishiyama Cervantes
En los años cuarenta del siglo pasado los descendientes de japoneses tuvieron que afrontar una niñez complicada debido a que fueron considerados por algunos desadaptados como el “enemigo”, se acentuó cuando el gobierno de turno firmo una alianza con los Estados Unidos de América durante la guerra mundial, finalizado el conflicto “ganamos” como aliados sin haber enviado soldados al frente.
En el Perú y otros países de América, la comunidad nikkei enfrentó persecución, vigilancia y limitaciones en sus derechos civiles, eso no fue obstáculo para que trataran de hacer valer sus derechos por haber nacido en su país hasta que lo lograron y, se empeñaron en contribuir al desarrollo de su patria.
Algunos inmigrantes destacados y parte de sus descendientes fueron deportados hacia los Estados Unidos. A pesar de las dificultades la comunidad mantuvo solidaridad interna preservando su cultura, esto reforzó la integridad ética, la disciplina y el compañerismo que brindaron como herencia a los descendientes.
Ante la discriminación los adolescentes evitaron los enfrentamientos directos, con inteligencia optaron por una actitud pasiva tratando ser superiores logrando en los colegios obtener las notas más altas con lo que no podían competir los mediocres; cuando se realizaba alguna actividad para conseguir fondos en los colegios de mujeres, como tesorera obligada elegían una nikkei, reconocida por la honradez característica de sus padres.
Los primeros nikkei contrajeron matrimonio entre ellos no porque fuera una obligación como se murmuraba, sino porque interactuaban entre ellos y nacía el amor; ahora se ven casamientos en donde los descendientes tienen rasgos orientales y su primer apellido es español, italiano o de otra etnia. Está surgiendo la quinta generación con sus propias características.
Los inmigrantes cuando se asentaron en las ciudades establecieron negocios formando asociaciones, escuelas y periódicos que fortalecieron su identidad cultural y la cohesión comunitaria. Durante el conflicto las asociaciones y escuelas japonesas fueron cerradas, interrumpiendo la vida cultural y educativa propia de la comunidad. Después de la guerra los descendientes retomaron la organización, reactivando las que habían dejado de funcionar y creando nuevas instituciones que reforzaron la identidad nikkei.
La comunidad se apoyó mutuamente para superar las pérdidas, crearon redes de ayuda y cooperativas. Aunque la represión había debilitado la vida cultural, en la posguerra se fortaleció por la conservación de las tradiciones, combinadas con su creciente integración a la sociedad, una de ellas fue la gastronomía hoy reconocida por la diversidad y la mixtura con lo nacional; a mediados del pasado siglo cuando veían comer a los japoneses Sashimi lo consideraban como algo
abominable por ingerir pescado crudo, ahora se consideran una comida exquisita, delicada y de alta calidad por la gratificante frescura en el paladar.
Fundaron nuevas escuelas y se retomó la enseñanza del idioma y de las tradiciones de acuerdo con el sistema educativo peruano. Las familias que habían perdido negocios empezaron casi de cero, logrando consolidar empresas comerciales, industria, pesca y agricultura; además, en las profesiones liberales.
En 1952 se creó la Asociación Estadio La Unión con la finalidad de reunir a la comunidad peruano-japonesa, restableciéndose el Undokay fiesta infantil con presentación deportiva y números musicales. En 1967 se reactivó la Sociedad Central Japonesa como Asociación Peruano Japonesa. En 1981 se inauguró la Asociación Okinawense del Perú. Lo mismo sucedió en provincias.
A partir de la década de los sesenta los nikkei ya estaban integrados en la sociedad, gracias a la disciplina que les inculcaron sus mayores. Un inteligente sin disciplina es nadie, una persona común disciplinada lo supera. La disciplina que se adquiere de niño es la riqueza que disfrutará en el futuro.
En el siglo dieciocho cuando se publicó “De la Tierra a la Luna” sobre un supuesto viaje al satélite, dijeron que era fantasía imposible que eso sucediera, ya se realizó. Ahora con la IA se está explorando el cerebro y diseñando mapas sobre su funcionamiento, los nano robots podrán curar desde dentro del cuerpo, se ha iniciado el tratamiento para prevenir el Alzheimer y la producción de energía nuclear limpia, entre muchos otros. La IA participa en los proyectos ahorrando tiempo y evitando errores.
El nikkei como ciudadano del mundo vivirá con los adelantos tecnológicos que se incrementan constantemente, haciendo la vida más fácil en lo intelectual y en lo físico. Las preguntas formuladas a la IA son respondidas al instante, si no se usa con cautela hará al humano dependiente de ella por la facilidad como procede. Los artefactos modernos disminuyen el esfuerzo físico, es notaria la diferencia entre una cocina usando carbón en el pasado a dentro de poco usar directamente la energía solar más limpia y barata.
El medio ambiente se sigue contaminando, los hielos se están derritiendo, las potencias fabrican armamentos sofisticados, más otras acciones negativas. Esperemos que en el futuro los humanos no dependan totalmente de la tecnología, para que no ocurra lo que se observa en las películas de ciencia ficción, ya no de tanta ficción, como en la animada titulada “Wall-E”.