02/05/2026
El cielo de Lima rugió con fuerza el último fin de semana en la Base Aérea Las Palmas. El XVIII Festival Aéreo BALP 2026 no empezó con palabras, sino con un estruendo: el paso imponente de los F-16 del equipo estadounidense Viper Demo Team, capaces de superar el doble de la velocidad del sonido. En segundos, el cielo se convirtió en un escenario de vértigo, con giros extremos y ascensos casi verticales que arrancaron aplausos inmediatos.
Pero el momento más simbólico llegó desde casa. Las aeronaves de la Fuerza Aérea del Perú tomaron protagonismo en un vuelo de homenaje a José Quiñones, dibujando en el aire una coreografía precisa, solemne y cargada de historia. La Escuadrilla Acrobática Bicolor mostró disciplina y exactitud en maniobras sincronizadas, mientras aviones como el Cessna, el Twin Otter y el Spartan demostraban su capacidad operativa en vuelos que combinaban técnica y potencia.
El espectáculo no se detuvo allí. Más de 50 paracaidistas —entre ellos los “Caballeros Azules” del Perú y el equipo “Wings of Blue” de Estados Unidos— descendieron sobre la pista con humo de colores, marcando el ritmo de una jornada intensa. En paralelo, helicópteros ejecutaron simulaciones de rescate con descensos rápidos, evidenciando cómo estas maniobras se trasladan a situaciones reales.
Más de 100 mil personas siguieron cada movimiento con la mirada fija en el cielo. No fue solo un show: fue una exhibición de tecnología, entrenamiento y vocación. Por unas horas, Lima no solo observó aviones; comprendió lo que significa volar, servir y, sobre todo, honrar la historia.