16/12/2025
Editorial ( o manfiesto)
El regreso de Cuero Negro Magazine al formato físico con el número 22 no es un gesto nostálgico ni una concesión al pasado. Es, ante todo, una declaración de principios. En un contexto dominado por la inmediatez digital, volver al papel implica asumir una postura: creer que el periodismo musical serio, reflexivo y con memoria sigue siendo necesario para entender, documentar y fortalecer nuestra escena.
Esta edición impresa surge luego de un período de trabajo silencioso, de observación crítica y de reafirmación de objetivos. Cuero Negro vuelve al papel porque el metal latinoamericano necesita archivos, necesita registros tangibles, necesita espacios donde las bandas, los sellos, los gestores culturales y los movimientos locales queden documentados con rigor y respeto. El formato físico no es un lujo; es una herramienta de permanencia y legitimidad cultural.
Pero este número 22 no solo marca un retorno material. También reafirma una lucha histórica: la de construir una escena latinoamericana cohesionada y unida. Durante décadas, el metal en nuestra región ha crecido a partir del esfuerzo individual, del sacrificio autogestionado y de una resistencia casi permanente frente a la indiferencia de los circuitos culturales oficiales. Sin embargo, ese crecimiento muchas veces ha sido fragmentado, aislado por fronteras, egos, desconfianzas o simples barreras logísticas.
Creemos firmemente que una escena fuerte no se construye desde la competencia estéril, sino desde la articulación. Desde el intercambio real entre países, desde la circulación de información, desde el reconocimiento mutuo del trabajo serio que se hace en cada territorio. Latinoamérica comparte historia, problemáticas, contextos sociales y una identidad sonora poderosa. No hay razón para seguir operando como islas.
Cuero Negro Magazine asume, con esta edición, el compromiso de ser un puente. Un espacio donde Perú dialogue con Colombia, Chile, Argentina, México, Centroamérica y más allá. Donde el underground tenga voz, donde las trayectorias sean respetadas y las nuevas generaciones encuentren referentes reales. Donde el metal no sea solo ruido, sino discurso, memoria y comunidad.
El número 22 es una prueba de resistencia, pero también una invitación. A leer, a apoyar el formato físico, a valorar el trabajo periodístico independiente y, sobre todo, a entender que una escena latinoamericana unida no es una utopía: es una tarea pendiente que requiere voluntad colectiva.
Volvemos al papel porque creemos en la escena. Y seguimos luchando porque creemos en Latinoamérica.