16/09/2026
Artículo de información
José Carlos Botto Cayo
16 de setiembre del 2026
El amplificador soltó un chasquido y dejó de funcionar a las seis y diecisiete de la tarde. Marcelo retiró la mano de las cuerdas. Goyo mantuvo las baquetas en el aire y Teresa apagó el bajo, aunque ya no salía ningún sonido. Desde la puerta del garaje, Iván los miró con una paciencia que estaba a punto de acabarse.
—Otra vez —dijo.
—No ha sido mi guitarra.
—Siempre dices lo mismo.
Marcelo se agachó junto al amplificador. Olía a cable quemado. Afuera, por la calle Chiclayo, pasó un autobús haciendo vibrar las ventanas de la casa. Era agosto de 1987 y Miraflores parecía dividido entre las vitrinas encendidas de la avenida Larco y las calles donde la noche llegaba antes de tiempo.
Goyo golpeó suavemente el borde del redoblante.
—Tenemos tres días para grabar el casete y ni siquiera tenemos nombre.
—Primero necesitamos sonido —respondió Teresa.
Marcelo sacó un destornillador del bolsillo.
Artículo de información José Carlos Botto Cayo 16 de setiembre del 2026 El amplificador soltó un chasquido y dejó de funcionar a las seis y diecisiete d