10/03/2026
A CÉSAR GUTIERREZ, IN MEMORIAM
Conocí a César Gutiérrez en el año 2006,
cuando el gobierno de entonces nos encargó la presidencia del Directorio de Petroperú y Perupetro y, en mi caso, una posición en el Directorio de la petrolera estatal. Los dos compartíamos el interés en mejorar la situación de Petroperú y devolverle la capacidad que tuvo en su momento, tan deteriorada después del absurdo proceso de privatización del que fue objeto en 1994. Era imprescindible que la empresa volviera a la exploración y así pudiera empezar a recuperar su condición natural de empresa petrolera integrada. El momento llegó en el año 2008 cuando César consiguió establecer una alianza con una empresa extranjera, sin comprometer inversión monetaria alguna por parte de Petroperú y, aun así, obteniendo una participación del 50% en las eventuales ganancias que se pudieran generar en el futuro. Fue una estrategia brillante y abría un panorama prometedor para Petroperú, que en el mejor de los casos marcaría su retorno al área de exploración y, tal vez, sería el inicio del necesario renacimiento de la empresa. Su gestión fue un ejemplo de creatividad empresarial, capacidad negociadora, honestidad y diseño estratégico.
Volví a verlo años después, cuando, ya fuera del sector público, decidimos iniciar una aventura distinta: un “podcast” en el que podríamos analizar temas de interés nacional e internacional. Empezamos a grabar los vídeos en mi casa; él siempre llegaba puntual, lleno de entusiasmo y alegre, algo que nunca perdió, ni aún en los momentos más duros. El programa que suponía un diálogo se convirtió rápidamente en una suerte de entrevista semanal: era difícil seguirle el paso en cuanto al conocimiento de los temas que tratábamos y la profundidad de su análisis. Y así lo hicimos durante dos años, aproximadamente, hasta que la salud de César empezó a deteriorarse, aunque su entusiasmo siempre se mantuvo en lo más alto. Las grabaciones fueron espaciándose necesariamente hasta que quedaron suspendidas indefinidamente; suspendidas, pero no terminadas.
César se fue después de un difícil trance provocado por su enfermedad. Nos vimos en su casa varias veces, siempre animoso, siempre sonriente, siempre alegre a pesar de todo. Seguía asesorando empresas que demandaban su conocimiento y aunque su salud se resentía rápidamente, su dedicación al conocimiento nunca decayó. Pocos casos he visto, si es que alguno, de alguien que, a pesar de todo, mantuviera el entusiasmo y el compromiso de una manera tan intensa.
El podcast no pudo reiniciarse y muchos temas quedaron pendientes, mientras nuevos eventos exigen ser analizados con el rigor y la seriedad que eran propios de César. El podcast sigue suspendido, pero estoy seguro de que lo retomaremos algún día, en otro lugar mejor que este y nuevamente tendré el privilegio de entrevistar a mi amigo, aprender de él y admirarlo como siempre lo hice. Descansa en paz, querido César, gracias por tu amistad y tus enseñanzas, gracias por tu ejemplo y tu calidad humana. Gracias por todo querido amigo: fue un privilegio conocerte y te extrañaremos mucho. Y, como solía decir al inicio del podcast, estamos aquí, con el Ingeniero César Gutiérrez.
Y así será, siempre.