06/06/2021
ARTÍCULO
Hoy se siente como si estuviera en cuidados intensivos
LA RADIO DE MI NIÑEZ
De mis días de infancia vividos al lado de mis abuelos maternos en Surquillo, recuerdo a la radio como principal protagonista de la casa.
Era ella, fina, distinguida, luciendo siempre muy radiante y sin una pisca de polvo; su carcasa de madera brillaba con luz propia al igual que las perillas del dial y el volumen.
Como dueña y señora, la radio reposaba tranquila sobre un hermoso mueble de color marrón ubicado en el centro del comedor acompañada del viejo reloj de la casa. Debo confesar que muchas veces sentí celos y rabia de este moderno aparato, ya que en ciertos momentos del día lograba quitarme la atención que mis abuelos ponían sobre mí.
¿Cómo una cajita tan pequeña podía lograr silenciarnos y mantenernos unidos a la vez?
No recuerdo el momento exacto en el que logré hacer las paces con ella, la RADIO, simplemente me rendí ante su grandeza y a esa enorme capacidad de hacerme imaginar todo lo que a través de ella se transmitía.
La música, la hora, las carreras de caballos, el padre nuestro, las noticias del día, los comerciales, todo me parecía tan mágico, sin embargo, lo que más nos entusiasmaba era escuchar las voces de los locutores, esa gran capacidad de comunicar y el gusto de saber llegar al oyente de forma clara y convincente.
Recuerdo los programas de música criolla, hermosos valses, polcas y marineras, tantas veces bailadas en la casa con la familia y por diversos motivos, cumpleaños, aniversario de bodas, nacimientos etc., momentos felices que guardo en el corazón.
También llega a mi memoria un programa muy especial y estoy segura con alto rating, sin lugar a dudas la inspiración perfecta para que una niña de ocho años (Yo), empiece a soñar con su propia travesía a través de este mundo maravilloso y mágico de la radio. Este programa era un editorial, a mi modesto entender y se transmitía en las mañanas por radio Miraflores, quizás algunos aún lo recuerden, “Buenos días señor presidente”: escrito por Ricardo Palma Michelsen y leído por Enrique LLamosas. Un programa imperdible, tocaba temas que le interesaba a la población como por ejemplo el porqué del alza de los pasajes y la huelga de los transportistas, exigencias que debían ser escuchadas por el mismísimo señor presidente de aquella época, (Segundo gobierno de Fernando Belaunde Terry de 1980 a 1985).
Otra de las voces que recuerdo es la de los narradores de las carreras de caballo que se transmitían por radio Nacional del Perú. Mis abuelos gustaban de las apuestas, hacían sus pronósticos con papel en mano, periódicos y datos que ellos mismos recopilaban y estudiaban con fervor. Un día antes de la transmisión solían apostar a sus caballos: a ganador y/o a placé (a veces jugaban dupleta, vale triple, la polla y más), la tarde del día siguiente era memorable, ambos sufrían de principio a fin y al compás de la narrativa del locutor y por razones obvias yo sufría con ellos. Momentos que jamás olvidaré.
La radio llega al Perú a inicios de la década del ´20 (1920), a inicios del polémico oncenio de Leguía o la llamada “Patria Nueva”, y se queda con nosotros para ser testigo fiel de nuestra historia, de nuestros aciertos y fracasos.
Claro ella evolucionó, vive feliz el nuevo milenio y hasta cambio de look, hizo buenos amigos y la trataron con amor; pero hoy siente que aún le falta mucho por hacer, que está estancada y en cuidados intensivos; esperando una nueva inspiración para su pronto retorno.
Escribe Sandra Peralta
Periodista