14/09/2022
La plaga de las ranas
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Entonces Jehová dijo a Moisés: Entra a la presencia de Faraón y dile Jehová dicho así: Deja ir a mi pueblo para que me sirva, Y si no lo quisieres dejar ir, he aquí castigaré con ranas todos tus territorios. Y el río criará ranas, las cuales subirán y entrarán en tu casa, en la cámara donde duermes, y sobre tu cama, y en las casas de tus siervos, en tu pueblo, en tus hornos y en tus artesas. Y las ranas subirán sobre ti, sobre tu pueblo, y sobre todos tus siervos. Y Jehová dijo a Moisés: Di a Aaron: Extiende tu mano con tu vara sobre los ríos, arroyos y estanques, para que haga subir ranas sobre la tierra de Egipto.
Entonces Aarón extendió sus manos sobe las aguas de Egipto, y subieron las ranas que cubrieron toda la tierra de Egipto. Y los hechiceros hicieron lo mismo con sus encantamientos, e hicieron subir ranas sobre la tierra de Egipto.
Entonces faraón llamó a Moisés y Aarón y les dijo: Orad a Jehová para que quite las ranas de mí de mi pueblo, y dejaré ir a tu pueblo para que ofrezca sacrificios a Jehová.
Y dijo Moisés a Faraón: Dígnate indicarme cuando debo orar por ti, por tus siervos y por tu pueblo para que las ranas sean quitadas de ti y de tus casas, y solamente queden en el río. Y él dijo mañana, Y Moisés respondió: Se hará conforme a tu palabra, para que conozcas que no hay como Jehová nuestro Dios. Y las ranas se irán de ti, y de tus casas, de tus siervos y de tu pueblo, y solamente quedarán en el río.
Entonces salieron Moisés y Aarón de la presencia del Faraón. Y clamó Moisés a Jehová tocante a las ranas que había mandado a Faraón. E hizo Jehová conforme a la palabra de Moisés y murieron las ranas de las casas, de los cortijos y de los campos. Y las juntaron en montones, y apestaba la tierra.
Pero viendo Faraón que le habían dado reposo, endureció su corazón y no los escuchó como Jehová lo había dicho.
La plaga de piojos
Entonces Jehová dijo a Moisés: di a Aarón: Extiende tu vara y golpea el polvo de la tierra, para que se vuelva piojos por todo el país de Egipto. Y ellos lo hicieron así; y Aarón extendió su mano con su vara, y golpeó el polvo de la tierra, el cual se volvió piojos, así en los hombres como en las bestias; todo el polvo de la tierra se volvió piojos en todo el país de Egipto. Y los hechiceros así también hicieron para sacar piojos con sus encantamientos; pero no pudieron, Y hubo piojos tanto en los hombres como en las bestias. Entonces los hechiceros dijeron a Faraón: Dedo de Dios es este.
Mas el corazón de Faraón se endureció, y no los escuchó, como Jehová lo había dicho.