29/05/2026
🇧🇴 Bolivia entra en tensión: protestas, represión y crisis de legitimidad
A poco más de seis meses de asumir la presidencia tras ganar con cerca del 55% de los votos, el gobierno de Rodrigo Paz en Bolivia enfrenta una profunda crisis de legitimidad ⚠️ que ha fracturado de manera prematura la convivencia social. Lo que comenzó como un conjunto de demandas sindicales se ha convertido en una ola nacional de bloqueos 🚧 y protestas encabezadas por la Central Obrera Boliviana, sectores campesinos, indígenas, mineros, transportistas y comunidades rurales, que denuncian una traición al mandato popular. Los enfrentamientos con las fuerzas del orden 🚔 y la muerte de un manifestante ⚫, denunciada por sectores movilizados, han marcado el fin de la breve “luna de miel” política del nuevo gobierno y el inicio de un escenario de creciente inestabilidad.
El malestar social se explica, en buena medida, por el acelerado deterioro económico 📉. La inflación, estimada por encima del 20% hacia fin de año, ha golpeado con fuerza el poder adquisitivo de la población y profundizado el rechazo a las medidas de ajuste. A ello se suma una cuestionada gestión de los hidrocarburos ⛽: la reducción de subsidios elevó el precio de los combustibles, mientras que la distribución de gasolina de mala calidad —admitida por el propio gobierno— generó denuncias de daños en más de 10.000 vehículos 🚗. Sin embargo, para diversos sectores movilizados, el detonante principal ha sido el giro político de Paz hacia una agenda de derecha, su acercamiento a políticas de mercado y su distanciamiento de las organizaciones populares que contribuyeron a llevarlo al poder.
La fragilidad institucional también se ha profundizado por el quiebre entre el presidente y su vicepresidente, Edmand Lara, quien ha quedado marginado del núcleo de decisiones y se ha convertido en una figura crítica dentro del propio oficialismo. Al mismo tiempo, la respuesta del gobierno frente a las protestas —entre llamados al diálogo 🗣️, reducción de salarios del gabinete, apertura de corredores humanitarios y la posibilidad de recurrir a medidas de emergencia— ha evidenciado las dificultades para recomponer la gobernabilidad. En el plano internacional 🌎, el gobierno ha buscado respaldo en un alineamiento más estrecho con Estados Unidos 🇺🇸 y en el restablecimiento de relaciones diplomáticas con Israel 🇮🇱, reforzando la percepción de ruptura con el ciclo político anterior.
Aunque las movilizaciones podrían enfrentar desgaste con el paso de los días, el gobierno ha quedado marcado por un fuerte cuestionamiento desde sectores indígenas, obreros y populares, lo que limita seriamente sus posibilidades de gobernabilidad en un país donde la inclusión social es un factor decisivo de estabilidad política. Analistas advierten que Bolivia atraviesa una transición inconclusa, con rasgos similares a los ciclos de conflictividad de inicios de siglo: ausencia de interlocutores válidos, desconfianza ciudadana y una crisis de representación cada vez más profunda. Para analizar este escenario, conversamos con la politóloga y analista Susana Bejarano, quien ofrece una lectura crítica sobre el desgaste del liderazgo de Paz y los desafíos de un bloque popular que resiste el nuevo rumbo del gobierno.