11/06/2012
¡Qué rico chicharrón!
Desde que escuché el nombre de este asombroso distrito lo relacioné con el chicharrón. ¡Y Quien no! ¿Verdad?
La primera visita a Lurín dejó mucho que desear en cuanto a gastronomía, puesto que no comimos nada, salvo un postre de tres leches que tenía un saborcito distinto.
En la segunda visita pudimos disfrutar de la Sopa Seca, que es como carapulca pero tiene fideos. Definitivamente ese jueves quedamos satisfechos en la feria gastronómica que, dicho sea de paso, se lleva a cabo todo los domingos en la plaza central de Lurín. Así que si quieren pasar un buen rato, comprar artesanías, escuchar buena música y, por supuesto, comer rico, este lugar no tiene pierde.
Continuando con nuestras visitas a Lurín, y tocando el tema “chicha” que le hemos dado al proyecto, nos dirigimos al mercado central de Lurín donde pudimos encontrar a los vendedores que empezaron desde cero y que hasta ahora siguen luchando para salir adelante. Algunos ya tienen puestos establecidos donde pueden ofrecer sus deliciosos platillos. Y me vino a la mente la señora Marleni quien nos regaló humitas después de entrevistarla.
¿Sabían que Lurín tiene su parte ficha? Sí, y hay muchos restaurantes turísticos alrededor que no son tan “chichas”, no logramos llegar a ellos pero imaginen lo delicioso que debe ser.
El último domingo fuimos desde muy temprano en busca de un desayuno, uno típico del lugar. Podías pedir lo que desearas para beber, pero si no pides un pan con chicharrón, es pecado. Puede parecer broma, pero si vas a Lurín a desayunar y no comes un buen pan con chicharrón, pues estás en nada. Ese mismo día, volvimos a la feria gastronómica, donde había variedad de platos como la sopa seca, el arroz con pato, la pachamanca y, claro, el chicharrón.
En las afueras de Lurín también hay muy buenos restaurantes campestres o simples donde puedes disfrutar de un almuerzo increíble. Nos detuvimos, entrevistamos y comimos un par de panes con chicharrón.
En conclusión ¿Quieres comer bien? Pues ya sabes a dónde tienes que ir.
By Felipe Mogollón Bustamante.