17/02/2026
📰 FRACASO ANUNCIADO: LA GESTIÓN DE JUAN LUIS CHOMBO HEREDIA ENTREGA EL HOSPITAL DE OXAPAMPA TRAS TRES AÑOS DE PARÁLISIS.
Pasco. — Lo que debía ser un periodo de impulso para el desarrollo regional terminó convertido en una vitrina de ceremonias, espectáculos y controversias. En el Gobierno Regional de Pasco, la administración pública ha quedado relegada frente a una puesta en escena constante: colocaciones de primeras piedras con banda incluida, celebraciones anticipadas y abundante propaganda.
Mientras tanto, detrás del telón festivo, se acumulan más de 40 obras paralizadas, abandonadas o bajo cuestionamiento por presuntos sobrecostos. La brecha entre discurso y resultados se ha vuelto inocultable.
Bajo la conducción del gobernador Juan Luis Chombo Heredia, representante del partido Somos Perú, la gestión regional enfrenta críticas no solo por episodios políticos y controversias mediáticas, sino principalmente por su desempeño administrativo. La falta de ejecución y la incapacidad para destrabar proyectos estratégicos han marcado la pauta.
El caso más emblemático es el del Hospital “Ernesto Guzmán González” de Oxapampa. La obra, clave para la atención de salud en la provincia, fue recibida con presupuesto y condiciones técnicas que permitían su continuidad. Sin embargo, tras casi tres años de gestión, apenas alcanzó un 29 % de avance físico.
Finalmente, el proyecto fue transferido a la Autoridad Nacional de Infraestructura (ANIN), entidad adscrita al Ejecutivo que ahora asumirá su reinicio. El nuevo cronograma establece que las obras se reanudarán en noviembre y culminarán en diciembre de 2027. En términos prácticos, la población deberá esperar varios años más para acceder a un hospital que ya debió estar en funcionamiento.
Desde el oficialismo regional se intenta presentar la transferencia como un “logro de gestión”. No obstante, para amplios sectores ciudadanos y técnicos, el hecho evidencia lo contrario: la incapacidad de culminar un proyecto estratégico con recursos propios. Ejecutar y concluir la obra habría sido un mérito; cederla por falta de avances es, más bien, el reconocimiento implícito de un fracaso.