02/06/2026
COMANDANTE PNP DETENIDO POR PRESUNTAMENTE ARMAR A LA MAYOR MAFIA DE COCAÍNA DEL VRAEM
La madrugada del lunes 18 de mayo, un operativo policial sacudió los cimientos de la lucha antidr**as en Ayacucho. Un contingente de agentes ingresó al segundo piso del Complejo Policial del jirón 28 de Julio N.° 331, en Huamanga, y detuvo al jefe del Departamento de Criminalística, el comandante PNP Arturo Cárdenas López. Según la información oficial difundida por la fiscalía y la propia Policía Nacional, el alto mando es investigado por su presunta pertenencia a la organización criminal liderada por Raúl Avendaño López, alias “Viejo”, señalado como uno de los principales productores y exportadores de co***na del valle de los ríos Apurímac, Ene y Mantaro (VRAEM).
La detención, ejecutada por mandato judicial, marcó un hito en las investigaciones contra la infiltración del narcotráfico en instituciones del Estado. De acuerdo con fuentes del Ministerio Público, el comandante Cárdenas habría utilizado su cargo para facilitar armas y municiones al clan Avendaño, convirtiéndose en un eslabón clave dentro de una red que, irónicamente, él mismo debía combatir desde su labor pericial.
Un “topo” en Criminalística
La investigación, conducida por la fiscal Yvonne Aguilar Polar con el apoyo de la Dirección Antidr**as (Dirandro), se remonta a los primeros meses de 2024. Agentes de inteligencia antinarcóticos, en coordinación con el programa de interceptación telefónica Constelación, detectaron que Raúl Avendaño contactaba con un hombre al que llamaban “Tío” para negociar lotes de municiones. “Necesitamos 500 pepas de 38 y larga”, se habría escuchado en una de las conversaciones intervenidas, según las transcripciones judiciales a las que tuvo acceso este medio.
Durante casi dos años, los investigadores siguieron el rastro de esa voz. El 23 de abril último, una nueva interceptación habría sido determinante. En ella, el “Viejo” Avendaño solicita con urgencia dos mil proyectiles calibre 7.62 mm para fusil y acuerda que la entrega se realice en las instalaciones del Departamento de Criminalística de Ayacucho, el mismo que dirigía el comandante Arturo Cárdenas.
“Ese día se terminó de confirmar la identidad del ‘Tío’”, señaló una fuente cercana a la investigación. Las pesquisas apuntan a que Cárdenas, lejos de combatir el delito, operaba como un “topo” del narcotráfico, aprovechando la impunidad que le brindaba su despacho oficial para el tráfico de pertrechos militares.
La entrega vigilada y la captura
De acuerdo con el expediente fiscal, el jueves 23 de abril —el mismo día de la llamada interceptada—, el yerno del “Viejo”, Diego Zanabria Valer (21), y la esposa del capo, Janet Ruíz Cangama, llegaron hasta el Complejo Policial en una motocicleta. Subieron directamente al segundo piso, donde se ubica la oficina del comandante Cárdenas. Minutos después, Zanabria salió con una mochila pesada, escoltado hasta la puerta por el propio jefe policial.
Lo que no sabían era que todos sus movimientos estaban siendo registrados por agentes de la Dirandro. Media hora más tarde, Zanabria fue intervenido en flagrancia con 850 municiones calibre 7.62 para fusil. Al ser interrogado, el joven entró en contradicciones y, según el acta fiscal, terminó por señalar al comandante Cárdenas como la persona que le había entregado el material, así como a su suegro, Raúl Avendaño, como el destinatario final.
A partir de ese momento, la fiscalía solicitó la detención preliminar del oficial, quien fue arrestado en su propio centro de labores. “¡Esto es un error! ¡Soy un comandante de la Policía Nacional!”, habría exclamado Cárdenas al momento de ser enmarrocado, según relataron testigos presenciales. Sin embargo, tras escuchar los cargos —que incluyen la presunta facilitación de armas y municiones de las fuerzas de seguridad a una organización criminal—, el oficial guardó silencio.
El “Viejo” y su historial delictivo
Raúl Avendaño López, nacido en el distrito de San Miguel, provincia de La Mar, Ayacucho, no es un desconocido para la justicia. En 2015, agentes de la División de Operaciones Tácticas Antidr**as de Ayacucho incautaron 70 kilos de co***na en una camioneta que transitaba por la carretera a Palmapampa, en el distrito de Samugari, VRAEM. Cuatro personas fueron detenidas entonces y todas señalaron a Avendaño como el propietario del alijo. Aunque fue sentenciado en 2018, una sala mixta del VRAEM lo absolvió, dejándolo en libertad para —según las actuales acusaciones— rearmar su estructura criminal.
Junto al “Viejo” han sido detenidos su esposa Janet Ruíz Cangama, sus hijos Mayte Avendaño Ruíz y Brayan Avendaño Ochoa, su hermano menor, y los presuntos cómplices Sheila Valer Huaña y Paulino Pomahuacre Béjar. Todos ellos son investigados por integración de organización criminal, tráfico ilícito de dr**as y tenencia ilegal de municiones.
Implicancias institucionales y presunción de inocencia
El caso ha provocado una profunda conmoción en Ayacucho y en la Policía Nacional, pues involucra a un oficial que tenía a su cargo la producción de pruebas periciales para combatir, precisamente, el narcotráfico. Las autoridades han señalado que este tipo de infiltraciones ponen en riesgo no solo las investigaciones en curso, sino la confianza ciudadana en las instituciones encargadas de la seguridad.
Es importante subrayar que, hasta el momento, las acusaciones contra el comandante Cárdenas y el resto de los implicados se enmarcan en una investigación en etapa preliminar. Todos ellos gozan de la presunción de inocencia consagrada en la Constitución y los tratados internacionales. Será el Poder Judicial, a través de un debido proceso, el que determine las responsabilidades penales que correspondan.
El VRAEM, una zona bajo asedio
El valle de los ríos Apurímac, Ene y Mantaro es, desde hace décadas, el principal centro de producción de co***na del Perú. La presencia de remanentes terroristas y organizaciones de narcotráfico transnacionales convierte a la región en un escenario particularmente vulnerable a la corrupción. La presunta participación de un jefe policial en el aprovisionamiento de armas a estas mafias enciende todas las alarmas sobre la necesidad de reforzar los controles internos y los mecanismos de inteligencia para depurar a las fuerzas de seguridad.
Mientras las investigaciones avanzan, los ayacuchanos esperan que este golpe no sea un hecho aislado, sino el inicio de un desmantelamiento profundo de las redes criminales enquistadas en el Estado. La captura del comandante Cárdenas, conseguida con paciencia y tecnología de interceptación, es un mensaje claro: la justicia puede llegar hasta los despachos que se creían intocables.