14/01/2026
“Nos ordenaron quitarnos los apellidos”: El revelador testimonio de Jhon Torres sobre la represión
El testimonio del exsuboficial de la Policía Nacional del Perú (PNP), Jhon Torres Yataco, saca a luz las presuntas irregularidades y tácticas de deslegitimación empleadas durante las protestas del 9 de enero del 2023 en Juliaca. A través de La Decana Radio Juliaca, el ahora abogado detalló cómo la institución policial habría operado bajo una consigna de estigmatización y ocultamiento para enfrentar a los manifestantes en las inmediaciones del aeropuerto.
La orden del anonimato y la narrativa del «terrorismo».
Según relatan las fuentes, al inicio de las operaciones, el mayor Tapia y el alférez Salcedo, encargados de la Unidad de Servicios Especiales (USE) Juliaca, dieron instrucciones precisas que comprometían la transparencia del operativo: los efectivos debían quitarse los grados y los apellidos de sus uniformes para evitar ser reconocidos.
Torres Yataco afirma que la disposición estuvo acompañada de una narrativa estigmatizante, donde se les indicó que los manifestantes eran «senderistas o terroristas», basándose en supuesta información de inteligencia. Bajo esta premisa, se dispuso que el personal con mayor antigüedad (quienes ya habrían tenido conversaciones previas con el mando) formara con armamento de largo alcance (AKM).
Infiltración y tácticas de engaño
Uno de los puntos más críticos del testimonio es la denuncia de una «cuota» obligatoria que los propios policías debieron pagar, por orden del mayor Tapia, para la compra de artefactos pirotécnicos (avellanas). Estos elementos habrían sido utilizados por efectivos de la USE vestidos de civil que operaban fuera del aeropuerto junto a las escuadras de control. Las fuentes sugieren que estas acciones formaban parte de un plan diseñado para deslegitimar la protesta y crear confusión entre la población y las fuerzas del orden.
Fracturas internas: Racismo y jerarquías
Torres Yataco también expuso una profunda división dentro de la PNP. Denunció que los contingentes provenientes de Lima y Arequipa, así como la unidad de la Dinoes (con uniformes camuflados y armas de largo alcance), mostraron una actitud agresiva y ra***ta hacia los policías de provincias. «En la misma policía hay eso… el oficial pone en contra a la población de la policía porque ellos dan las órdenes», señaló, resaltando que los suboficiales se ven obligados a obedecer mandos que «solo saben escribir y dar órdenes, pero se esconden atrás».
Análisis crítico: La deshumanización como estrategia de Estado
El testimonio de Torres Yataco ofrece una visión interna de lo que parece una estrategia de guerra interna aplicada contra civiles. Al ordenar el retiro de los nombres de los uniformes, se rompe la cadena de responsabilidad individual, facilitando la impunidad ante posibles abusos.
Más grave aún es la construcción del enemigo interno: al etiquetar preventivamente a los manifestantes como «terroristas», se activa un mecanismo de deshumanización que justifica, ante los ojos del ejecutor, el uso de armamento letal prohibido en contextos de control de multitudes, como las escopetas perdigoneras mencionadas en las fuentes.
La renuncia de Torres Yataco, motivada por los valores inculcados por su familia y el impacto de ver el hospital lleno de víctimas el 9 de enero, revela que la resistencia ética existe dentro de la institución, pero se ve asfixiada por reglamentos. Las fuentes indican que otros policías quisieron renunciar, pero no pudieron por no cumplir el requisito de 7 años de servicio, evidenciando que el sistema retiene a sus miembros incluso en contra de sus principios éticos ante actos que consideran injustificables.