12/06/2026
MIENTRAS PUNO LE DIO LA ESPALDA AL FUJIMORISMO, ALGUNOS DIRIGENTES YA CELEBRAN Y SE ATRIBUYEN LOS RESULTADOS
A pesar de que los resultados de la segunda vuelta electoral reflejan una amplia derrota de Fuerza Popular en la región Puno, algunos dirigentes vinculados al partido naranja ya estarían celebrando y atribuyéndose méritos por el desempeño electoral alcanzado en el departamento.
Diversas voces críticas dentro de la propia organización cuestionan el papel desempeñado por el responsable político César Revilla y la coordinadora regional Giomara Dávalos, quienes habrían estado a cargo de las coordinaciones electorales y del trabajo con los personeros durante la campaña y la jornada electoral.
Según testimonios recogidos entre militantes y personeros, durante el proceso electoral se registraron serias deficiencias en la organización. Varios personeros denuncian haber sido dejados sin el apoyo logístico necesario, sin facilidades para su movilización y, en algunos casos, expuestos a situaciones de tensión y violencia política durante el cumplimiento de sus funciones.
Sin embargo, pese a estos cuestionamientos, ambos dirigentes estarían informando a los altos mandos de Fuerza Popular que el trabajo realizado fue exitoso y que los más de 95 mil votos obtenidos por Keiko Fujimori en Puno serían resultado directo de sus coordinaciones.
Para numerosos militantes, resulta inconcebible que hoy se pretenda presentar como un triunfo lo que consideran uno de los peores resultados históricos del fujimorismo en la región. Recuerdan que durante el gobierno del expresidente Alberto Fujimori, Puno fue uno de los principales bastiones electorales del movimiento, manteniendo una importante identificación política con amplios sectores de la población.
Asimismo, señalan que Puno es una región profundamente vinculada al comercio, la artesanía, el turismo, la agricultura y múltiples actividades emprendedoras, sectores que tradicionalmente han encontrado afinidad con propuestas orientadas al crecimiento económico y la inversión privada.
Por ello, consideran que obtener apenas poco más del 10% de los votos válidos frente a cerca del 90% alcanzado por la candidatura rival no puede ser presentado como un logro político. Por el contrario, sostienen que el resultado evidencia graves errores de conducción, organización y estrategia que deberían ser objeto de una profunda evaluación interna.
Incluso, algunos dirigentes y militantes sostienen que una meta razonable para Fuerza Popular en Puno debía haber sido alcanzar al menos un 30% de respaldo electoral, porcentaje que habría permitido demostrar una recuperación significativa del espacio político históricamente ocupado por el fujimorismo en la región.
Las críticas también alcanzan a César Revilla, quien según fuentes partidarias estaría presentándose en Lima como uno de los principales artífices de los resultados obtenidos en la segunda vuelta. Para sus detractores, lejos de existir motivos para celebraciones, corresponde realizar una autocrítica sincera sobre las causas que llevaron al partido a registrar una votación tan reducida en una región donde históricamente tuvo una presencia política relevante.
Mientras tanto, en las bases partidarias crece el malestar y la preocupación por lo que consideran una narrativa alejada de la realidad electoral vivida en Puno, exigiendo que la dirigencia nacional escuche a quienes participaron directamente en la campaña y en la defensa del voto antes de sacar conclusiones sobre los resultados obtenidos.