28/12/2025
🥵𝗨𝗡𝗢 𝗗𝗘 𝗘𝗦𝗧𝗢𝗦 𝗣𝗥𝗘𝗖𝗔𝗡𝗗𝗜𝗗𝗔𝗧𝗢𝗦 𝗦𝗘𝗥𝗔 𝗦𝗘𝗡𝗔𝗗𝗢𝗥 𝗣𝗢𝗥 𝗣𝗨𝗡𝗢 𝗬 𝗖𝗜𝗡𝗖𝗢 𝗗𝗜𝗣𝗨𝗧𝗔𝗗𝗢𝗦, 𝗖𝗢𝗠𝗣𝗟𝗘𝗧𝗔𝗠𝗘𝗡𝗧𝗘 𝗗𝗘𝗦𝗖𝗢𝗡𝗢𝗖𝗜𝗗𝗢𝗦 𝗦𝗔𝗟𝗩𝗢 𝗗𝗢𝗦 𝗢 𝗧𝗥𝗘𝗦 𝗘𝗫𝗖𝗘𝗣𝗖𝗜𝗢𝗡𝗘𝗦, 𝗡𝗢𝗦 𝗘𝗦𝗣𝗘𝗥𝗔 𝗢𝗧𝗥𝗔 𝗩𝗘𝗭 𝗥𝗘𝗣𝗥𝗘𝗦𝗘𝗡𝗧𝗔𝗡𝗧𝗘𝗦 𝗜𝗡𝗢𝗣𝗘𝗥𝗔𝗡𝗧𝗘𝗦
𝙋𝙪𝙣𝙤 2026: 𝙚𝙡 𝙫𝙤𝙩𝙤 𝙦𝙪𝙚 𝙧𝙚𝙘𝙪𝙚𝙧𝙙𝙖 𝙢𝙞𝙚𝙣𝙩𝙧𝙖𝙨 𝙚𝙡 𝙥𝙤𝙙𝙚𝙧 𝙨𝙚 𝙧𝙚𝙘𝙞𝙘𝙡𝙖
Puno no llega a las elecciones del 12 de abril de 2026 con expectativa, sino con memoria. Una memoria densa, atravesada por el arrastre electoral, la represión reciente y una clase política que insiste en volver como si nada hubiera pasado. En el sur, votar nunca ha sido un acto inocente, y esta vez tampoco lo será.
Hasta la fecha límite del 23 de diciembre, todos los nombres que hoy circulan en el debate público ya han formalizado su inscripción ante el Jurado Electoral Especial (JEE) del Jurado Nacional de Elecciones (JNE). Si bien aún existen plazos administrativos dentro del proceso electoral, el escenario político regional ya está trazado: los rostros están definidos y el reciclaje del poder vuelve a ponerse en marcha.
La región ya conoce el peso del arrastre. En 2021, el congresista más votado fue Óscar Zea, con 34 450 votos, impulsado por ser el número uno en la lista del entonces candidato presidencial Pedro Castillo. Cinco años después, el escenario aparece más fragmentado, pero la lógica persiste: los nombres cambian, las prácticas no.
Los que regresan sin representar
La lista de candidatos a diputados y senadores confirma una constante de la política regional: el reciclaje. Reaparece el exgobernador Juan Luque Mamani, pero su retorno no expresa liderazgo ni representación real. No encarna las demandas actuales de la región ni dialoga con la memoria del 2023. Su presencia revela el desgaste de una clase política que vuelve sin haber rendido cuentas ni construido legitimidad social.
Desde otro flanco emerge Javier Bernal Salas, exaprista y hoy candidato por Renovación Popular, el partido de Rafael López Aliaga, cuya relación con el sur ha estado marcada por la estigmatización y el “terruqueo” a la protesta social. No se trata de una diferencia ideológica menor, sino de una apuesta política que desprecia abiertamente a las regiones que cuestionan el poder central.
Saltos ideológicos que incomodan
El caso que más ruido genera es el del profesor Mao Tse Tung Machaca Ávila, durante años referente del magisterio, hoy inscrito como candidato por Renovación Popular. Su tránsito no es anecdótico. Pasar de la defensa de los derechos docentes a una alianza con un proyecto que criminalizó la protesta social y deslegitimó a los maestros no es solo un cambio de camiseta: es una ruptura con la memoria colectiva.
También figura el exdirigente del SUTEP, César Hugo Tito Rojas, otro rostro del sindicalismo que intenta capitalizar su pasado gremial en un contexto donde los liderazgos históricos ya no generan la misma confianza ni movilizan como antes.
La memoria como posición política
Entre las candidaturas formalmente inscritas aparece Milagros Samillán, un nombre inevitablemente ligado al 9 de enero de 2023, por la muerte de su hermano, el doctor Marco Antonio Samillán. Su participación representa una herida abierta y una demanda de justicia aún pendiente. Su presencia recuerda que en Puno la política también se construye desde el dolor y que hay familias que siguen esperando respuestas del Estado.
Más contradictoria resulta la candidatura de Hermes Cauna Morales, dirigente del Aymarazo junto a Walter Aduviri, una lucha nacida desde las comunidades aymaras contra el centralismo y los abusos del poder. Hoy postula por Somos Perú, partido identificado con el actual Congreso y la política tradicional limeña. El cambio despierta dudas legítimas: ¿sigue representando la voz de la protesta o ha optado por acomodarse al sistema que antes cuestionaba?
Rostros locales y nuevas figuras
Desde los gobiernos locales reaparecen el exalcalde de Puno Iván Flores y el exalcalde de Huancané Arturo Álvarez, ambos ya inscritos, con gestiones aún marcadas por cuestionamientos y promesas inconclusas. Se suma la consejera por Juliaca, María Elena Mamani, que busca dar el salto al escenario nacional en medio de un profundo descreimiento ciudadano.
La lista también incluye perfiles distintos, como el poeta Walter Jilapa, cuya candidatura es más simbólica que electoral, y las luchadoras sociales Sirley Mamani, Luzbelinda Alvarado y Brígida Curo, entre otras, que intentan disputar espacios desde trayectorias más ligadas a la protesta social que al aparato partidario.
Regresa además la excongresista Yessica Apaza, quien postula al Senado, mientras su hermano busca una curul en la Cámara de Diputados, confirmando una práctica persistente en la política regional: la familiarización del poder.
El fondo del problema
Más allá de los nombres ya inscritos ante el sistema electoral, el problema es estructural. Algunos candidatos arrastran antecedentes judiciales y denuncias por agresión u otros delitos, lo que vuelve a desnudar la debilidad de los filtros partidarios y la normalización de la impunidad como parte del juego electoral.
Puno llega a estas elecciones con mu***os sin justicia, con una ciudadanía que no olvida haber sido señalada como violenta o terrorista, y con un Estado que aún no asume responsabilidades. Por eso, cada candidatura no es solo una opción electoral: es una posición frente a la historia reciente.
El 12 de abril de 2026 no se elegirá únicamente a diputados y senadores.
Se pondrá a prueba, una vez más, si el sur vota por arrastre, por costumbre o por resignación… o si decide votar con memoria.
𝙋𝙤𝙧: 𝙋𝙖𝙩𝙮 𝘾𝙤𝙣𝙙𝙤𝙧𝙞