28/04/2026
Estos ejes abren una mirada crítica sobre cómo el cuerpo no solo habita lo social, sino que también es explotado, marcado, politizado y regulado en múltiples niveles.
Desde la mercantilización, pensamos el cuerpo como capital: imagen, deseo, emoción y trabajo puestos en circulación en economías cada vez más precarias y digitalizadas. En la memoria y el duelo, el cuerpo aparece como archivo vivo de la violencia y la resistencia; cicatrices, silencios y rituales que narran lo que la historia oficial muchas veces intenta borrar. En la política, el cuerpo, al ocupar espacios de poder, implica encontrarse muchas veces tensionado, desgastado y disputado por la legitimidad de “estar ahí”, especialmente para quienes han sido históricamente excluidxs. Y en la alimentación, vemos cómo lo más cotidiano (comer) está atravesado por normas, desigualdades y luchas por el derecho a existir dignamente.