19/02/2026
Hoy nuestros corazones están profundamente entristecidos por la partida de nuestra querida vecina, la Señito Rafa, Rafita, como solemos decirle, una mujer extraordinaria, muy reconocida y profundamente apreciada por toda nuestra comunidad neiriteña, y de manera muy especial por quienes compartimos con ella la querida calle Ayacucho, nuestra madrina de muchos encendidos de árbol, luces navideñas, Año Nuevo, 28 de julio. Así, siempre participativa.
Más que una vecina, la señito Rafa es parte de nuestras vidas y de nuestra historia familiar. Vivió siempre frente a nuestra casa, o famosa tienda Wero, y esa cercanía nos permitió compartir no solo el saludo o conversaciones cotidianas, sino también momentos inolvidables: Fiestas patrias, Navidades llenas de unión, Años Nuevos cargados de esperanza, conversaciones sinceras y tantos instantes que hoy permanecen grabados en nuestra memoria y en nuestro corazón.
Una mujer noble, generosa, de espíritu bondadoso y de carácter fuerte, pero siempre presente en los momentos importantes de nuestra comunidad. Muchas veces fue madrina de nuestros eventos, acompañándonos con su cariño, su elegancia y su permanente disposición de apoyar. Su presencia transmitía respeto, afecto y una calidez humana que solo poseen las personas verdaderamente grandes.
La Señito Rafaela deja un legado imborrable, no solo en su querida familia Heredia, sino también en todos nosotros, sus vecinos, sus amigos y su comunidad.
Hoy elevamos nuestras oraciones por su descanso eterno y abrazamos con profundo cariño a la familia Heredia en este momento de inmenso dolor. Nos queda el consuelo de haberla conocido, de haber compartido la vida con ella y de saber que su recuerdo vivirá por siempre en nuestros corazones y en cada rincón de nuestra querida calle Ayacucho.
Vuela alto, querida señito Rafaela. Siempre vivirá en nuestra memoria, en nuestro corazón; sepan que no solo su familia llora su partida, sino también todos quienes tuvimos el privilegio de conocerla, quererla y compartir la vida con ella.
Con profundo amor y respeto,
Familia Rivera Garrido