30/05/2026
No era falta de conocimiento. Era falta de confianza.
Durante mucho tiempo pensé que todavía no estaba lista para hablar de ciertos temas.
Y no porque no los conociera.
Llevaba años trabajando en comunicación, marketing, estrategia y contenido. Había liderado proyectos, equipos y clientes. Pero cuando se trataba de grabar un video o compartir una opinión públicamente, aparecía una voz en mi cabeza que me decía:
“¿Y tú quién eres para hablar de esto?”
Y por si fuera poco, también estaba el tema físico.
Que si me veía muy gorda.
Que si la cámara me favorecía.
Que si hablaba demasiado rápido.
Que si me equivocaba.
Siempre había una excusa nueva.
Lo curioso es que nadie me estaba cuestionando tanto como yo misma.
Con los años entendí algo:
el síndrome del impostor no desaparece porque hagas un curso más o porque te den un diploma.
Disminuye cuando acumulas evidencia.
Cuando practicas.
Cuando te expones.
Cuando te equivocas.
Cuando vuelves a intentarlo.
Y un día te das cuenta de que ya no estás tan pendiente de cómo te ves.
Estás más concentrada en el valor que puedes aportar.
Por eso cuando alguien me dice que no se siente listo para crear contenido, lo entiendo perfectamente.
Porque yo también estuve ahí.
La diferencia es que un día decidí empezar igual.
¿Qué te ha frenado más a ti: sentir que no sabes suficiente o sentir que no eres suficiente?