02/06/2026
🛑LA HERÁLDICA DEL PAPEL FRENTE AL PLOMO: el persistente letargo de la seguridad ciudadana en Supe
Por: J. Carlos Hernández
SUPE PUEBLO. Existe una línea muy delgada entre reconocer una acción heroica y utilizar ese reconocimiento para ocultar problemas que siguen sin resolverse. El pasado 28 de mayo, a las 3:01 de la tarde, la Municipalidad Distrital de Supe difundió en sus plataformas oficiales el homenaje realizado al Suboficial de Primera PNP Alexander Cabrejos Stancovich y al sereno Luis Borja Núñez, quienes tuvieron una destacada participación durante el asalto registrado en la agencia de Caja Ica, en pleno centro del distrito.
El reconocimiento es justo y merecido. Nadie podría cuestionar el valor demostrado por ambos servidores públicos. Sin embargo, detrás de la fotografía de los diplomas y los aplausos existe una realidad que no debería pasar desapercibida.
Lo ocurrido aquel día no fue el resultado de un sistema de seguridad fortalecido ni de una estrategia preventiva eficaz. La situación pudo ser contenida gracias a la valentía individual de quienes estuvieron en la primera línea. Y es precisamente ahí donde surge la preocupación.
Las imágenes difundidas muestran a un agente policial que enfrentó una situación de alto riesgo sin el equipamiento que una circunstancia de esa magnitud exige. No se observan chalecos antibalas homologados, cascos de protección ni herramientas especializadas que permitan responder adecuadamente ante un ataque armado. En otras palabras, quienes protegieron a la población tuvieron que hacerlo prácticamente con lo que tenían a mano y con una enorme cuota de coraje personal.
Una deuda pendiente con la seguridad ciudadana
Este episodio vuelve a poner sobre la mesa una pregunta incómoda: ¿qué tan preparada está realmente Supe para enfrentar hechos de esta naturaleza?
La legislación peruana no deja espacio para interpretaciones. La Ley N.º 31297 y su posterior modificatoria, la Ley N.º 31746, establecen mecanismos para fortalecer y equipar a los cuerpos de serenazgo en todo el país. Estas disposiciones se encuentran vigentes y reglamentadas desde agosto de 2023.
Sin embargo, al revisar los registros públicos de contrataciones del Estado, no se evidencian procesos orientados a la adquisición de chalecos balísticos u otros implementos de protección para el personal de serenazgo del distrito. Mientras la delincuencia evoluciona y se organiza, la capacidad de respuesta local parece avanzar a un ritmo mucho más lento.
A ello se suma una realidad conocida por la población: un número limitado de agentes y una reducida cantidad de unidades operativas para cubrir un territorio cada vez más complejo y exigente.
Resulta fácil señalar que la inseguridad es un problema nacional; y ciertamente lo es, pero utilizar ese argumento como justificación permanente para explicar las carencias locales termina siendo una forma de resignación institucional. La delincuencia no desaparece por decreto ni se combate únicamente con discursos. Requiere planificación, inversión, liderazgo y voluntad política.
Pensar la seguridad antes de la próxima emergencia
Supe necesita mirar la seguridad ciudadana desde una perspectiva más amplia y moderna. No basta con reaccionar cuando ocurre una emergencia; es indispensable construir mecanismos que permitan anticiparse a ella.
La creación de una red integral de comunicación entre los asentamientos humanos, centros poblados y sectores rurales del valle podría convertirse en una herramienta clave para fortalecer la prevención. Una estructura tecnológica eficiente permitiría compartir información en tiempo real, identificar movimientos sospechosos y evitar que falsas alertas o maniobras de distracción desplacen innecesariamente a los efectivos policiales y al serenazgo.
La balacera ocurrida en el centro de Supe no debería entenderse como un hecho aislado. Es una advertencia. El crimen organizado opera con planificación, recursos y estrategias cada vez más sofisticadas. Frente a ello, la improvisación ya no puede seguir siendo una opción.
Reconocer a quienes actuaron con valentía es correcto y necesario.
Pero el mejor homenaje que una sociedad puede brindarles no es un diploma, sino garantizar que, cuando vuelvan a salir a proteger a la población, lo hagan con las herramientas, la capacitación y la protección que merecen.
Porque la próxima vez, Supe no puede depender únicamente del heroísmo de unos cuantos. Debe depender de una institución preparada, equipada y capaz de responder con eficacia a cualquier amenaza.
Mi nombre es J. Carlos Hernández, director y documentalista cultural de DIA7: El Poder de Tu Voz.