25/08/2026
TE LIBERO DE ESE CUENTO
Hombre...
Te libero del cuento
donde siempre tienes que ser el príncipe, el valiente o el rescatador y, por supuesto, el príncipe encantador.
Te libero del cuento
donde buscas, pretendes, compites, te esfuerzas y rescatas a una princesa. Tienes permiso de amar a la bruja, a la campesina,
a la que se rescata sola,
a la que no vive en el castillo,
a la que no es la más bella más que para tus ojos.
Te libero del cuento
donde tienes que ser de un color: el azul.
Qué absurda manera de encasillarte
habiendo un mundo de colores, sabores y oportunidades para ti.
Vístete del color que quieras: negro,
verde, amarillo, rojo...
el que se te dé la pⓤta gana.
Te libero del cuento
donde siempre eres el más fuerte, el más valiente, el más guapo y el que, por supuesto, ya posee un castillo, tesoros y riquezas, o por lo menos alguna herencia.
A ti también te han dañado,
te han impuesto estereotipos
de valentía, posesión y fortaleza.
Te libero del cuento
donde jamás se te permite llorar,
donde la confusión, el caos y la derrota no existen, donde descubres con dolor que tu padre no es un Rey.
Porque...
¿qué tal si no quieres ser el héroe?
Quizá se te antoja ser el loco, el villano
—que ya lo eres desde que naces—
(según el criterio femenino, todos son malos).
Qué tal si quieres ser
el que no puede,
el que renuncia,
el que es salvado,
el que no quiere princesa
ni un cuento de:
“Se casaron y fueron felices por siempre”.
Te libero del cuento
donde siempre hay mil batallas, monstruos, dragones, oscuridad y con ello la consigna de que para todo se tiene que luchar. De ceder el asiento
en un mundo de igualdad.
Que cansado es tener que ser caballero
en guerra por la eternidad.
Te libero del cuento, del hechizo y del amor mágico e impuesto, para que construyas tu mundo a tu manera, como tú elijas, y desde tu propia identidad.
Te libero del cuento y te cuento...
Que la verdadera magia nunca estuvo en rescatar ni en ser rescatado, sino en aprender a mirarte sin disfraces, en atreverte a ser antes que héroe, humano. En descubrir que tu valor no depende de un guion escrito ni de la aprobación de otros.
Y si decides romper la historia,
quemar el castillo,
cambiar la corona por un sombrero,
o inventar un final distinto...
Que sea tuyo,
libre y real.
Porque tal vez el único
“felices por siempre”
es aquel donde eres tú mismo,
sin permiso, sin cadenas,
fuera de la fantasía, siento tú en la realidad.
Te libero de ese cuento...
—Gustavo Caos✍🏻