10/04/2026
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El encarecimiento del costo de vida y la lenta recuperación económica golpean a los hogares más vulnerables.
En el Perú, el problema alimentario no radica en la disponibilidad de productos, sino en la capacidad de compra de las familias. Así lo señaló la investigadora del Instituto de Estudios Peruanos (IEP), Carolina Trivelli, quien advirtió que la recuperación de ingresos ha sido insuficiente frente al aumento del costo de vida, afectando especialmente a los sectores más vulnerables.
“En el Perú no falta comida. El problema es que muchas familias no tienen la capacidad económica para comprarla”, señaló. La especialista explicó que, pese a los indicadores de estabilidad económica, numerosos hogares aún no logran recuperar su situación previa a la pandemia, lo que limita su acceso a una alimentación adecuada.
Asimismo, Trivelli cuestionó la respuesta estatal ante el incremento de la pobreza. “La verdad es que las hemos dejado bastante solas”, afirmó, en referencia a las familias afectadas por la crisis. Indicó que muchas se han visto obligadas a vender bienes o reducir su consumo de alimentos para poder sostenerse.
En esa línea, advirtió que las políticas actuales no se ajustan a las necesidades del contexto. “Es como intentar tomar sopa con tenedor”, señaló. Frente a ello, planteó la necesidad de diseñar políticas diferenciadas por región y reforzar los programas sociales para enfrentar el problema del hambre.