11/08/2026
¿QUIÉN CONTROLA AL ÁRBITRO? EL CASO PAMELA BLAS PONE AL JEE DE MARISCAL NIETO BAJO LA LUPA
Moquegua.- La candidatura de la reconocida periodista Pamela Blas Castro al Gobierno Regional de Moquegua ha dejado de ser solamente una controversia electoral. Ahora se ha convertido en una pregunta incómoda para el Jurado Electoral Especial de Mariscal Nieto: ¿se están cumpliendo las decisiones y disposiciones emanadas del Jurado Nacional de Elecciones?
Y esa pregunta no es menor.
Porque cuando faltan pocos meses para las Elecciones Regionales y Municipales 2026, los organismos electorales no pueden permitirse generar dudas sobre la aplicación de las reglas, menos aún cuando está en juego el derecho de participación política de una fórmula regional completa.
UNA CANDIDATURA ENTRE RESOLUCIONES Y APELACIONES
El caso de Pamela Blas tiene un antecedente inmediato.
El JEE de Mariscal Nieto declaró improcedente la inscripción de la fórmula regional del Frente de la Esperanza 2021 mediante la Resolución N.° 01181-2026-JEE-MNIE/JNE, luego de considerar que las observaciones realizadas a la organización política no fueron subsanadas dentro del plazo correspondiente.
La decisión afectó a Pamela Blas, candidata a gobernadora; a Errol Pacheco Chirinos, candidato a vicegobernador; y a los integrantes de la lista al Consejo Regional.
La organización apeló.
Y allí empieza la parte que hoy merece una explicación mucho más rigurosa.
Pamela Blas sostiene que su apelación fue llevada ante el Pleno del Jurado Nacional de Elecciones el pasado 3 de agosto y que, en esa instancia, se establecieron determinadas condiciones respecto de lo que debía hacer el JEE si no existía pronunciamiento dentro del plazo señalado.
La candidata afirma que el plazo vencía a las 23:59:59 horas del 5 de agosto y que, al no existir —según su versión— un pronunciamiento comunicado oportunamente, correspondía la publicación provisional de su fórmula regional y lista de candidatos.
Pero esa afirmación debe ser contrastada con el documento oficial del JNE.
Y precisamente ahí está el problema.
La ciudadanía necesita saber qué decidió exactamente el máximo órgano electoral.
No interpretaciones.
No versiones.
No comunicados de uno u otro lado.
El documento.
¿QUÉ HIZO EL JEE?
El asunto se vuelve todavía más delicado porque existen referencias públicas a que el propio JEE de Mariscal Nieto viene ejecutando acuerdos del Pleno del JNE adoptados el 3 de agosto en otros expedientes electorales.
Entonces la pregunta es inevitable:
¿Qué ocurrió específicamente con el expediente de Pamela Blas?
Si el JNE estableció una obligación concreta para el JEE, ¿se cumplió?
Si debía realizarse una publicación provisional, ¿se realizó?
Si debía emitirse o notificarse una resolución, ¿se notificó?
Si existía un plazo, ¿cómo fue computado?
Y si el JEE considera que no correspondía hacer aquello que reclama Pamela Blas, ¿dónde está la resolución que lo explica?
Estas no son preguntas políticas.
Son preguntas elementales de procedimiento.
EL PRESIDENTE DEL JEE DEBE DAR LA CARA
La situación se ha tensado todavía más porque Pamela Blas denunció públicamente que el presidente del JEE de Mariscal Nieto, Eloy Marcelo Cupé Calsín, no la recibió cuando acudió junto con ciudadanos y candidatos para solicitar explicaciones.
La candidata sostiene además que la Fiscalía de Prevención del Delito acudió al lugar y levantó un acta.
Esto último debe ser corroborado documentalmente y corresponde al Ministerio Público informar qué constató exactamente.
Pero hay algo que sí puede decirse desde el periodismo:
un órgano electoral que administra decisiones capaces de cambiar radicalmente el escenario de una elección debe ser absolutamente transparente.
Y la transparencia no consiste únicamente en emitir resoluciones.
También consiste en explicar oportunamente qué se hizo, cuándo se hizo y por qué se hizo.
Más aún cuando una organización política afirma que está esperando la ejecución de una disposición del máximo órgano electoral.
NO SE TRATA DE FAVORECER A PAMELA BLAS
Aquí conviene poner las cosas en su sitio.
No se trata de exigir que Pamela Blas sea candidata porque sí.
No se trata de pedirle al JEE que le otorgue un privilegio.
Tampoco se trata de sostener que una candidata tiene derecho a participar al margen de las reglas.
Se trata de algo mucho más sencillo: que las mismas reglas se apliquen a todos.
Si el Frente de la Esperanza incumplió un requisito, que se explique.
Si no subsanó oportunamente, que se demuestre.
Si la notificación fue válida, que se acredite.
Si el plazo venció, que se precise cómo fue calculado.
Y si el JNE emitió una disposición posterior que modificó el escenario, entonces el JEE tiene que cumplirla.
Eso es Estado de derecho.
EL ÁRBITRO NO PUEDE GENERAR DUDAS
En cualquier campeonato deportivo existe una regla básica: el árbitro puede equivocarse, pero no puede convertirse en protagonista del partido.
En una elección ocurre algo parecido.
El JEE no puede ser el centro de la contienda.
No puede generar la sensación de que algunos expedientes avanzan rápidamente mientras otros quedan atrapados en una maraña de plazos, notificaciones y resoluciones.
Porque cuando eso ocurre, el problema deja de ser únicamente jurídico.
Se convierte en un problema de confianza pública.
Y en una elección, la confianza es fundamental.
El árbitro electoral tiene que ser imparcial.
Pero hay algo todavía más importante:
tiene que parecer imparcial.
EL JNE NO PUEDE MIRAR PARA OTRO LADO
Por eso, la pelota está ahora también en la cancha del Jurado Nacional de Elecciones.
El JNE debe revisar qué ocurrió con el expediente de Pamela Blas.
Debe determinar qué acordó exactamente el Pleno el 3 de agosto.
Debe verificar qué debía ejecutar el JEE.
Debe establecer si los plazos fueron correctamente computados.
Debe comprobar las notificaciones.
Debe verificar si se cumplió o no con las disposiciones emanadas del máximo órgano electoral.
Y, sobre todo, debe explicar públicamente el resultado de esa revisión.
Si el JEE actuó correctamente, que el JNE lo diga.
Y si existió una omisión, una demora injustificada o una interpretación equivocada, también debe decirlo y corregirlo.
Porque una institución electoral no pierde autoridad cuando reconoce y corrige un error.
La pierde cuando permite que las dudas se acumulen hasta convertirse en sospechas.
MOQUEGUA MERECE UN ÁRBITRO IMPARCIAL
El caso Pamela Blas no debería resolverse en Facebook.
Tampoco en comunicados.
Mucho menos mediante rumores políticos.
Debe resolverse con expedientes, resoluciones, plazos, documentos y decisiones motivadas.
Porque detrás de Pamela Blas no solamente hay una candidata.
Hay una fórmula regional y una lista de candidatos cuyo derecho de participación está en discusión.
Y detrás de ellos hay ciudadanos que tienen derecho a conocer todas las alternativas electorales antes de acudir a las urnas.
Por eso el llamado es directo:
Jurado Electoral Especial de Mariscal Nieto: expliquen.
Jurado Nacional de Elecciones: fiscalicen.
Y si alguien no cumplió con la ley, que responda.
Pero si alguien dentro del sistema electoral incumplió una disposición del máximo órgano electoral, que también responda.
Aquí no se trata de Pamela Blas.
Aquí se trata de algo mucho más grande:
se trata de saber si en Moquegua todos compiten bajo las mismas reglas.
Porque en democracia el árbitro no puede tener candidato.
Y mucho menos puede dejar que los ciudadanos sospechen que lo tiene.