12/01/2026
🏛️🕯️ LA RECOVA: TRAGEDIA Y MEMORIA EN CENIZAS 💔🔥
(✍️💻 Ángel Aníbal)
Pero el destino fue cruel. El 15 de octubre de 1954, un incendio devastador selló para siempre la suerte de La Recova. La causa fue tan humana como trágica: negligencias en la instalación de cámaras frigoríficas. Cilindros de brea caliente, gasolina abandonada bajo el sol y una explosión que abrió el in****no en pleno corazón de la ciudad. Uno de aquellos cilindros salió despedido hasta la cochera de Toyo Rossi, como una señal brutal de la magnitud del desastre. Tacna contaba apenas con un solo camión de bomberos; la ayuda llegó desde Arica y del Ejército, con cisternas alimentadas por las aguas del Uchusuma. Se combatió el fuego hasta la madrugada, pero la noche fue más fuerte. La Recova quedó reducida a escombros y a un silencio que aún duele.
Lo que se perdió entonces no fue solo una estructura. La Recova era una respiración compartida, un ritmo cotidiano donde la ciudad se reconocía a sí misma cada mañana. En sus pasillos no solo circulaban mercancías, sino gestos, palabras, miradas heredadas. Allí estaban Timoleón y su fuerza silenciosa; el chino Lombardi, Facundo Vizcarra, las señoras Victoria; don Juan Flores y sus raspadillas, don Anselmo Rossi y el pan que marcaba el inicio del día. Frente a ella, la torre del reloj imponía una disciplina invisible al tiempo urbano, mientras el pequeño puesto de revistas sembraba en los jóvenes el hábito de la lectura y la curiosidad persistente.
Detrás del mercado, por la calle Francisco Cornejo, la escena se completaba con una postal hoy impensable: bebederos para caballos y burros, corrales improvisados, campesinos que llegaban con sus cosechas y dejaban allí a sus animales. La Recova era el punto exacto donde la ciudad y el campo se entendían sin palabras. Tras la reincorporación de Tacna al Perú en 1929, aquel mercado simbolizó una etapa de reconstrucción profunda: productos locales, mariscos y mercancías llegadas de otras tierras convivían en un mismo espacio, reflejando una ciudad abierta, resistente y laboriosa.
Después vino otra pérdida, más lenta y quizá más cruel. Las fotografías publicadas por el Diario Correo mostraron la demolición: piedras desmontadas una a una, numeradas con la promesa de una reconstrucción que nunca ocurrió. El propio diario lo dijo con amarga lucidez: “Las viejas paredes del viejo mercado de la Avenida Bolognesi… empezaron a caer bajo la picota del progreso”. Aquel progreso borró puertas de hierro, hizo desaparecer el reloj y dejó un vacío que ningún mercado nuevo logró llenar. La Recova no murió solo por el fuego; también fue vencida por el olvido. Y, sin embargo, permanece: en la memoria, en las fotografías en blanco y negro, y en la certeza de que allí latió una parte esencial de Tacna.
📌 Y TÚ ¿Has escuchado relatos familiares vinculados a La Recova? 🙄
(🎥Angel Anibal)