18/08/2026
20 de noviembre de 1975: Franco murió, pero nadie sabía qué sobreviviría con él
Durante la madrugada del 20 de noviembre de 1975, Francisco Franco murió en el Hospital La Paz de Madrid después de una larga y dolorosa agonía. El parte oficial fijó el fallecimiento a las 5:25. Con su muerte terminaban casi cuatro décadas de poder personal, pero comenzaba una incertidumbre que afectaba tanto a sus seguidores como a sus enemigos.
La salud del dictador llevaba tiempo deteriorándose. En 1974 había sido hospitalizado por una flebitis y Juan Carlos asumió temporalmente la Jefatura del Estado. Franco volvió después al poder, aunque padecía párkinson y mostraba una fragilidad cada vez más difícil de ocultar.
Su crisis definitiva comenzó en octubre de 1975. Sufrió problemas cardíacos, hemorragias internas y graves complicaciones abdominales. Recibió la extremaunción y fue sometido a varias operaciones. Los médicos publicaban partes continuos, mientras periodistas, ministros, militares y familiares permanecían pendientes de su estado. El país asistía a una agonía prolongada sin saber cuándo se anunciaría el final.
La noticia circuló antes de la hora oficial. Europa Press transmitió un breve mensaje que repetía tres veces que Franco había mu**to. Más tarde, el ministro de Información comunicó el fallecimiento por radio. A las diez de la mañana, el presidente del Gobierno, Carlos Arias Navarro, apareció ante las cámaras de Televisión Española.
Con la voz quebrada, pronunció las palabras que quedarían grabadas en la memoria colectiva: “Españoles, Franco ha mu**to”. Después leyó el llamado testamento político del dictador y terminó su intervención con un “¡Viva España!”.
Para muchos partidarios del régimen, la muerte produjo un dolor auténtico y un profundo temor al futuro. Para numerosos opositores, presos políticos, exiliados y familias de las víctimas de la represión, representó la posibilidad de que finalmente terminara una dictadura iniciada con la Guerra Civil.
Sin embargo, el sistema franquista no desapareció aquella mañana. Sus leyes, tribunales, fuerzas de seguridad y principales instituciones continuaban funcionando. El Gobierno declaró treinta días de luto nacional. El cadáver fue trasladado primero a El Pardo y después al Palacio de Oriente, donde miles de personas desfilaron ante el féretro.
La sucesión había sido preparada legalmente. Un Consejo de Regencia asumió temporalmente las funciones de la Jefatura del Estado. El 22 de noviembre, Juan Carlos de Borbón fue proclamado rey ante las Cortes. Había jurado respetar las Leyes Fundamentales franquistas, por lo que los sectores inmovilistas esperaban que conservara intacto el régimen.
Franco fue enterrado en el Valle de los Caídos, el gran monumento construido durante su dictadura, en parte mediante el trabajo de presos. Allí permanecieron sus restos hasta su exhumación en 2019 y posterior traslado al cementerio de Mingorrubio.
La muerte biológica del dictador no significó la desaparición inmediata de su sistema. La democracia todavía tendría que ser negociada y conquistada entre presiones populares, reformas legales, violencia política y resistencia dentro del propio Estado. El 20 de noviembre terminó la vida de Franco; la verdadera pregunta era si también había comenzado el final del franquismo.