16/08/2026
Te cuento que ser artesana tiene un lado maravilloso y un lado no tan bonito. Aún así no cambiaría mi decisión.
No siempre significa tener más tiempo, pero sí tener la posibilidad de organizarlo de una manera que funcione para mi vida, mi trabajo y mi familia.
Tengo la libertad de explorar nuevas ideas, combinar materiales, volver a empezar y dejar que la creatividad me lleve por caminos nuevos.
Cada evento trae nuevas caras, conversaciones, historias y conexiones que probablemente nunca habría tenido de otra manera.
Ser artesana me permite valorar esos momentos que, aunque parezcan pequeños, para mí tienen muchísimo significado.
Hay días de mucho movimiento y otros en los que hay que vivir con la incertidumbre de pocas ventas.
Muchas veces preparo con ilusión, invierto tiempo, materiales, esfuerzo...y el resultado no es lo que esperaba.
Preparar piezas, empacar, transportar, montar, vender, desmontar y volver a casa cansada...a veces un día, a veces dos, a veces tres...agota.
Se aprende a organizar mejor, a escuchar, a conocer mejor el negocio, a reconocer lo que funciona y lo que todavía hay que mejorar.
A pesar de la posible incertidumbre, a pesar de los días agotadores y de lo que falta por aprender, no cambiaría nada.
Ser artesana me ha dado un grado de libertad, creatividad, experiencias, personas y momentos que valoro mucho.
No es que sea fácil pero lo elijo.
Si eres artesana, ¿qué añadirías a esta lista?
Te leo en comentarios ⬇️