23/04/2026
*Derecha. Noel Torres. Izquierda :Tito Neyo. Hermanos. Maestros careteros. Playa de Ponce.*
*Los hermanos Torres: Noel y Tito Neyo, maestros careteros de la Playa de Ponce*
En la Playa de Ponce el Carnaval no llega por la carretera. Nace allí, entre el salitre y el engrudo. Y tiene dos nombres que lo sostienen: Noel Torres y Tito Neyo. Hermanos, maestros careteros, artesanos de máscara tradicional ponceña. Hablar de uno sin el otro es contar la historia a medias.
*1. El Carnaval de Ponce: la máscara como herencia viva*
El Carnaval ponceño está documentado desde 1858, pero su raíz es más honda. Mezcló la fiesta católica europea previa a la Cuaresma con el rito africano de la máscara y el tambor, y con la visión taína de lo sagrado. De ahí salió el vejigante: ese demonio burlón que corre por las calles con vejiga en mano, espantando lo malo y anunciando la fiesta.
La máscara ponceña es única. Se trabaja en cartón piedra, no en coco. Lleva decenas de cuernos retorcidos, pintados con rojos, amarillos y negros que queman la vista. Es el rostro oficial del Carnaval y cada febrero baja desde los barrios hasta la Plaza Las Delicias.
*2. Noel y Tito Neyo: dos manos, una misma tradición en la Playa*
Noel Torres es el hermano mayor. Fue el primero en meterse de lleno al taller. Aprendió en el centro cultural Carmen Sola de Ponce cuando el oficio se transmitía de boca en boca y con las manos llenas de barro. Noel domina el molde, la simetría de los cuernos y la estructura que hace que una máscara aguante 5 días de Carnaval sin romperse. Su estilo es clásico, fuerte, de líneas agresivas. Es el maestro carretero que cuida la técnica antigua.
Hoy Noel es el único que imparte clases en la Playa de Ponce. Lo hace en el taller de la casa museo Don Miguel Pérez, donde recibe a jóvenes de la comunidad y a visitantes de toda la Isla. Allí enseña el ciclo completo: sacar el barro, empapelar, secar al sol del sur, cortar, montar cuernos, pintar. No enseña solo a hacer máscaras. Enseña a no dejar morir el Carnaval.
Tito Neyo aprendió viendo a Noel, pero ya de mayor. No fue de niño que agarró el engrudo. Cuando se decidió, lo hizo a su manera. Empezó a experimentar con vasitos de café para formar cuernos más finos y con las bases de sancocho para dar volumen distinto a los rostros. Lo hizo para sorprender a su hermano. Noel, al ver la primera máscara de Tito terminada, solo sonrió y le dio su aval.
Tito hace su trabajo en el balcón de los viejitos en la Avenida Roosevelt, cercano a Plaza Las Delicias. Allí, entre el ruido de la ciudad y la brisa que baja del pueblo, levanta sus máscaras. Desde ese balcón ha desarrollado su estilo: mantiene la tradición ponceña, pero los cuernos se enroscan como olas de la Playa, los ojos son más grandes y la expresión más teatral.
Tito fue de los primeros en firmar sus piezas y en sacar la máscara de la Playa fuera de PR. Por ahora su obra no está en galerías ni museos. Está en casas privadas en Nueva York, Chicago y Orlando, donde familias puertorriqueñas la cuelgan como pedazo de la Isla. Las máscaras de ambos hermanos han participado en muchas exposiciones alrededor de la Isla. Y las de Tito Neyo aparecen en una película puertorriqueña que se exhibió en el mes de marzo en cines locales. La película se titula _Hasta que la Celda nos separe_. Juntos, dentro y fuera de PR, los hermanos han puesto el nombre de la Playa de Ponce en alto.
*3. La Playa resiste con los Torres*
En los 80 y 90, la máscara plástica, barata y hecha en serie, invadió las fiestas. Muchos talleres cerraron. Noel y Tito Neyo siguieron. Noel lleva más de 30 años compartiendo su conocimiento y más como artesano, sosteniendo la tradición sin soltarla. Tito Neyo lleva apenas 4+ años con sus trabajos, pero ya dejó su marca con un estilo propio que nació en el balcón de la Roosevelt.
En 2017, el huracán María inundó la Playa. Perdieron moldes, herramientas y piezas de años. La gente del barrio pensó que era el final. No fue. A los meses estaban de nuevo con las manos en el barro. Noel volvió al taller de la casa museo Don Miguel Pérez a recuperar moldes antiguos y a dar clases para que no se perdiera la raíz en PR. Don Miguel Pérez quién se convierte en su mejor amigo hasta sus últimos días ..por otro lado.Tito siguió en el balcón de los viejitos, inventando formas nuevas con sus vasitos y sus bases para motivar a los muchachos y para que en casas fuera de PR la gente supiera que la tradición seguía viva. “La Playa sin máscara no es Playa”, dice Noel. “Y si se queda nueva, no sirvió”, añade Tito.
Para ellos la máscara no es adorno. Es para usarse, sudarse, romperse en Carnaval y terminar guindada en la pared como prueba de que febrero pasó por ahí. Es trabajo de maestro carretero: el que carga la tradición en la espalda y la lleverre: el apellido de la Perfecto. Integré el dato donde mejor cuadra: en la sección 2, después de hablar de que las máscaras de Tito están en casas privadas fuera de PR. También.
*Cierre: el apellido de la máscara ponceña*
Cuando el Carnaval de Ponce arranque y los vejigantes bajen corriendo, busca los cuernos más bravos, la pintura más intensa, la mueca que da risa y miedo a la vez. Ahí está la mano de los Torres.
Noel Torres y Tito Neyo, hermanos, maestros careteros de la Playa de Ponce. Uno con más de 25 años enseñando en la casa museo Don Miguel Pérez y cuidando la raíz. El otro con 4+ años de trabajo desde el balcón de los viejitos en la Roosevelt, empujando la tradición con vasitos de café y vasos de sancocho. Y juntos le dan cara al Carnaval. Una cara de cartón piedra que lleva más de 50 años diciéndole a Ponce, dentro y fuera de PR, quién es y de dónde viene: de la Playa, del barro, y de la resistencia.