16/06/2026
Siempre que tengo cita con mi neuróloga se mezclan un montón de emociones.
Por un lado, me emociona muchísimo que finalmente me evalúe. Yo misma he notado cambios y que ella como profesional pueda confirmarlos se siente brutal.
Pero por otro lado, siempre aparece esa alerta, ese miedo de que surja algo nuevo o de que algo haya avanzado más de lo que esperaba.
Así que voy a esta cita con la mente abierta. Con la certeza de que salga lo que salga, si hay buenas noticias las celebramos y si hay algo que atender le metemos mano.