07/06/2026
Lo logré.
Soñé con convertirme en Doctora en Terapia Física para tener la autonomía de impactar positivamente, educar y explorar nuevas oportunidades para ayudar, mano a mano, a las comunidades.
Me mudé al norte de la Isla. Dejé a mi familia, a mis amistades y un trabajo estable. Me fui con una maleta llena de deseos, sueños y esperanza. Ya me había graduado, pero todavía me faltaba subir muchos peldaños más. Este nuevo camino significaría dejar otro trabajo estable, uno que me había permitido crecer y descubrir capacidades que no sabía que tenía.
Finalmente, fui admitida nuevamente en la mejor universidad del país: el Recinto de Ciencias Médicas. Cuatro años después de comenzar esta travesía, puedo decir que, aunque fue un camino arduo, también fue uno lleno de crecimiento, felicidad, lágrimas, apoyo y experiencias inolvidables. Conté con profesores, compañeros, facultad y decanato que fueron parte esencial de este proceso. También tuve la oportunidad de formar parte de proyectos increíbles que marcaron mi vida para siempre.
Lo que quiero decirles con esto es que, si tienen un sueño, busquen la forma de lograrlo. No siempre será fácil; habrá sacrificios, dudas y momentos difíciles. Sin embargo, sí puede ser posible.
Este logro es fruto de mi perseverancia, pero también del apoyo incansable de mi mamá Nydia, de mi familia, mis amigas, mis profesores y el decanato.
Gracias es la palabra que mejor puede describir esta experiencia de siete años.