23/02/2026
Muchas veces hablamos de propósitos como metas personales, sueños o planes por cumplir. Sin embargo, el verdadero propósito cristiano no comienza en nuestros deseos, sino en el corazón de Dios. Cuando alineamos nuestra vida con Su voluntad, descubrimos que no caminamos al azar: cada proceso, cada espera y aun cada prueba tiene sentido.
Dios no improvisa con nuestras vidas. Él nos formó con intención, nos llamó con amor y nos dirige con propósito eterno. A veces no entendemos el camino, pero sí podemos confiar en Aquel que lo diseñó. Caminar en el propósito de Dios no significa ausencia de dificultades, sino la certeza de que Él va delante de nosotros y cumple lo que promete.
Cuando entregamos nuestros planes al Señor, Él transforma nuestras intenciones humanas en instrumentos de bendición, y nos usa para impactar a otros y glorificar Su nombre.
“Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis.”
Jeremías 29:11