03/06/2026
La historia de fe y memoria de don Pablo Agüero: el origen de un sitio emblemático en Tupasy Ykuá, distrito de Choré.
A pocos meses de cumplir 90 años de vida, don Pablo Agüero, acompañado de su esposa, doña Elsa Dávalos de Agüero, compartió un emotivo relato que revive parte de la historia de la compañía Tupasy Ykua, en el distrito de Choré, un lugar hoy ampliamente conocido y visitado, especialmente cada 8 de diciembre, durante la festividad de la Virgen de Caacupé.
Según recuerda don Pablo, llegó a la zona alrededor del año 1960, cuando el lugar aún era poco habitado. Allí formó parte de los primeros pobladores y construyó junto a su familia una historia marcada por el trabajo, la fe y la esperanza. En esas tierras nacieron 2 (dos) de los 9 (nueve) hijos que tuvo junto a doña Elsa.
El poblador relata que, en aquel entonces, poseía un extenso terreno donde, en uno de sus recorridos, encontró una imagen tallada de la Virgen de Caacupé en un tronco, con una inscripción que, según interpretó, llevaba la fecha de 1961. Muy cerca del lugar existía además una fuente de agua natural que fluía de manera constante.
Don Pablo recuerda que atravesaba un problema de salud y, motivado por la fe, decidió lavar una herida con el agua de aquella vertiente. Con el paso del tiempo, asegura haber experimentado una recuperación, situación que fortaleció profundamente su creencia. También su esposa e hijos, según cuenta, encontraron alivio a distintos males tras acudir al lugar.
Como gesto de gratitud, prometió ceder una hectárea de su propiedad para que la imagen permaneciera allí y pudiera ser visitada por quienes buscaran consuelo espiritual. Con el correr de los años, vecinos y visitantes comenzaron a acercarse, mientras la historia de aquella fuente y la devoción a la Virgen se expandían entre las comunidades, convirtiendo el sitio en un punto de encuentro de fe y esperanza.
Aunque posteriormente vendió la propiedad y se radicó en la capital del país, don Pablo regresó recientemente a Choré para reencontrarse con aquel espacio cargado de recuerdos, justo antes de celebrar sus nueve décadas de vida.
Hoy, su testimonio permite reconstruir parte de la memoria de Tupasƴ Ykuá y recordar a uno de los primeros pobladores que, según su relato, vivió una experiencia que marcó la historia espiritual de ese lugar.
La historia de un pueblo también vive en la memoria de quienes lo construyeron.