09/05/2022
⸺¿Cómo definís la literatura y la poesía en tu vida?
⸺La literatura es el arte para comprendernos, tanto a nosotros mismos como a los demás. También para prepararnos en la vida. Flaubert aconsejaba que leyéramos para vivir. En las últimas décadas, la ciencia lo ha verificado: así como algunos profesionales entrenan en simulacros, por ejemplo a pilotar, antes de realmente pilotar, las personas que leemos libros literarios hacemos lo mismo: nos preparamos para la vida. La poesía, por su parte, es la intención última de la literatura: la conjunción de verdad y belleza. Una intención que me guía para no maltratar la palabra como lo hacía cuando escribía poemicidios.
⸺¿Cuáles son las principales barreras al momento de dedicarse a la literatura?
⸺Histórica y estructuralmente, las nulas políticas públicas para fomentar la lectura y la escritura en todo el país. Sin la palabra, no podemos conocernos, mucho menos comprendernos: reconocer que los problemas no son individuales ni sectoriales, sino colectivos, y que las medidas para al menos paliarlos (ya que estamos de urgencia en urgencia, como los raudales provocados por infraestructura corrupta) también deben ser colectivas. Solo las políticas públicas de bien común sostenidas en el tiempo pueden mejorar las condiciones de vida de un país. Pero con una élite obstinadamente mediocre y criminal, una clase media ignorante supina y una clase trabajadora que apenas sobrevive, cuesta imaginar que podamos sobrepasar estas barreras a corto plazo.
⸺¿En alguno de tus cuentos de este libro, vos como persona estás encarnado en un narrador o personaje por alguna situación real que te haya sucedido?
⸺Muchos de los cuentos reunidos en el libro han nacido de vivencias personales, familiares, barriales, estudiantiles, laborales, etc., que he vivido, visto, escuchado o leído. Pero solo han sido puntos de partida para imaginar las narraciones contenidas, lo que a mi parecer es el cuento, un género inteligente, ingenioso, sugerente, sin forma parecida a la vida o la realidad. Es decir, nadie podría vivir un cuento, pero sí un relato, que es una narración evidente. Por ejemplo, el primer cuento, el que tiene el mismo título del libro, nació de una epifanía que tuve cuando, de regreso a casa en bus, una chica desconocida me saludó con una sonrisa y unas galletitas. Ese año, 2003, me había iniciado formalmente como narrador. Leía cuentos todos los días. Cuando viví ese instante, imaginé todo el cuento: un personaje joven narra a su pareja la escena de las galletitas para provocarle celos, y la pareja, como respuesta, también le narra una historia íntima que ha tenido. Ambos terminan diciendo que solo estaban siendo espontáneos, inventivos, pero en los dos y en los lectores queda una sensación de ambigüedad: ¿en verdad eso que se contaron ha sido solo una fantasía del momento? Así es como he escrito muchos cuentos.
Entrevista completa: http://ea.com.py/.../conocer-la-literatura-desde-la.../