19/10/2025
“Héctor Armando García Castromán “Tito” García: el hombre que creó un mundo fantástico para infancia paraguaya
Por Rubenius
1. Introducción
En los 80-90s, cuando encendíamos la tele infantil en Paraguay, algunos shows locales dejaron huella profunda. Uno de ellos fue El Mundo Fantástico de Tito, protagonizado por Tito García, que para muchos marcó la infancia. Hoy, apenas se le recuerda en lo masivo, pero merece que su legado sea documentado. Este artículo propone rescatar su historia, su impacto y por qué conviene no olvidarlo.
2. Infancia, formación y llegada al Paraguay
Héctor Armando García Castromán nació el 16 de septiembre de 1946 en Rancagua, Chile. 
Desde niño quedó fascinado con los títeres: cuando tenía 8 años, una compañía ambulante los llevó a su escuela — eso lo marcó. 
Estudió teatro en la Universidad de Chile (Instituto de Teatro) y dirigió el “Conjunto Teatro Nacional de Marionetas”. 
En una gira por Brasil-Chile, su grupo enfrentó vicisitudes migratorias, lo que finalmente lo llevó a Paraguay en 1978 “por unos días” que se convirtieron en décadas. 
3. “El Mundo Fantástico de Tito”: el programa y su formato
• En Paraguay, el programa se estructuró así: Tito al frente, marionetas, muñecos, escenografía propia, humor infantil y funciones tanto televisivas como en vivo. 
• Inició en Canal 9 TV Cerro Corá (Asunción) alrededor de 1978-79, por un encargo de promoción tras una función teatral. 
• El título evolucionó: primeramente “El Mundo Fantástico de Lacta” (por auspicio) → “El Mundo Fantástico” → “El Mundo Fantástico de Tito”. 
• Posteriormente estuvo también en Canal 13 (Paraguay) (“Tatetito”) durante varios años. 
• Además de TV, Tito hizo cerca de 2.000 funciones para niños a través de su productora y en teatro, lo que revela la magnitud de su trabajo directo. 
¿Qué lo hacía especial?
• Era un espectáculo local a tamaño humano: marionetas que parecían hechas en casa pero con profesionalismo, un presentador cercano, ambiente “de barrio” pero con magia.
• En ese momento de la TV paraguaya no había tantos espacios infantiles ni producción propia; Tito logró introducir creatividad, personajes y escenarios que los niños recordaban.
• Importaba porque cientos de niños lo veían en un entorno donde la televisión comercial aún estaba en desarrollo: Tito combinaba entretenimiento con cercanía.
4. Impacto en la infancia paraguaya
Para quienes crecieron en Asunción y alrededores, el programa fue una referencia. Ese “mundo fantástico” generó memorias de infancia: marionetas, muñecos, frases, canciones.
Más allá de entretenimiento, Tito contribuyó al teatro de marionetas en Paraguay: su taller, su productora generaron arte y espacio para otros. 
5. Dificultades, tragedia y fin
• El 9 de enero de 2015, su vivienda-taller en el barrio Marangatú (Fernando de la Mora) sufrió un incendio de gran magnitud, causado aparentemente por un cortocircuito. Tito resultó con graves quemaduras (70 % del cuerpo) al intentar salvar sus muñecos y escenografía. 
• Posteriormente, el 26 de enero de 2015 falleció en el Hospital Central del IPS a causa de complicaciones derivadas del siniestro. 
• El hecho causó conmoción en el ambiente artístico local. Pero ya el daño estaba hecho: parte de su archivo se perdió y quizá por eso su nombre no aparece con frecuencia en la memoria colectiva.
6. ¿Por qué hoy casi nadie lo recuerda como merece?
• El archivo audiovisual es escaso, y muchos programas no se han resguardado digitalmente.
• La televisión comercial y contenidos importados (dibujos animados, canales globales) crecieron mucho en los 90s/2000s, desplazando producciones locales.
• El cambio de formatos (internet, streaming) y la poca sistematización de la memoria televisiva en Paraguay hacen que figuras como Tito se diluyan.
• La industria del entretenimiento infantil local quizá no desarrolló mecanismos de legado y archivo; muchas iniciativas se pierden si no hay preservación.
7. Legado, lecciones y visión de futuro
• Su legado artístico: Tito demostró que con creatividad, pocos recursos y dedicación es posible crear un universo infantil auténtico, local y memorable.
• Lección ética: Su vida muestra valores de humildad, entrega al arte, al trabajo para la infancia y a la comunidad.
• Visión de futuro: Sería valioso construir iniciativas que preserven y rescaten la memoria televisiva infantil paraguaya. Un archivo digital, entrevistas, recopilación de testimonios de quienes vieron “El Mundo Fantástico de Tito”, podría formar parte del patrimonio cultural.
• También sirve para inspirar a nuevas generaciones de creadores: marionetistas, animadores, diseñadores de escenografía, para que piensen local, creativo, humano.
8. Conclusión
Héctor “Tito” García no solo fue un animador infantil: fue un constructor de sueños, un artista que transformó esponjas y trapos en personajes, luces y risas para generaciones. Su “Mundo Fantástico” merece ser recordado. Mientras muchos canales olvidan sus producciones, nosotros podemos —y debemos— rescatar ese legado. Porque recordar es un acto de justicia al arte que dio tanto y fue tan poco reconocido.
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