16/09/2026
16 DE SEPTIEMBRE DE 1955: UN GOLPE DE EE.UU. CONTRA LA CLASE OBRERA.
Hace 71 años, diferentes unidades de las tres fuerzas armadas- apoyadas por "comandos civiles" fascistas- se sublevaban contra el gobierno de Perón, quien renunciaría tres días después; aunque los combates y bombardeos se estiraron por una semana. Tras ello se impondría un gobierno militar que disolvió los tres poderes, suspendió la constitución; pero sobre todas las cosas atacó a las organizaciones e introdujo en el país a las tres letras siniestras: FMI.
Sin embargo, este golpe de estado no fue sino otra batalla más en el esfuerzo global de los EE.UU. para asumir el dominio mundial.
Sucede que una vez que terminó la guerra y los imperialismos europeos se hundieron, muchos países como el nuestro quedaron en una situación de independencia relativa. Formados bajo el sometimiento a metrópolis imperiales, las clases dominantes de estas naciones no tenían la autoridad suficiente como para gobernar tranquilas sus países, por lo que recurrían a líderes de origen militar para imponer su poder a través de la participación abierta o disimulada de los uniformados. Y estos líderes, en aras de llevar adelante políticas nacionalistas, se apoyaban en las masas obreras y populares y sus organizaciones; para bancar la presión de EE.UU. y sus agentes patronales.
Nietos del turco Mustafá Kemal, e hijos del mexicano Lázaro Cárdenas; estos líderes "nacionales y populares" florecieron por todo el mundo a mitad de los años '40, pero para la década del '50 la Casa Blanca dijo "basta" y se los empezó a cargar a todos. Y estos gobiernos, invariablemente, ante la perspectiva de impulsar una revolución socialista o rendirse, elegían lo segundo; y los EE.UU. ponían a sus matones a atacar y destruir a sus verdaderos enemigos: las bases obreras y populares de estos líderes.
A Perón le tocó el turno en el '55, después de Arbenz en Guatemala y Vargas en Brasil. Y al igual que en esos y otros países, el golpe siguió el mismo patrón: si la idea hubiera sido cargarse al gobierno de turno o su partido, los milicos hubieran triunfado con facilidad. Pero ni bien tuvieron el poder, se lanzaron con saña contra las organizaciones, los derechos y los mejores luchadores de la clase obrera, sembrando el país de intervenciones, listas negras, encarcelamientos, fusilamientos y bombardeos.
Pero ni la furia represiva, ni la traición de Perón y los dirigentes de la CGT (Que huyeron sin preparar la resistencia) pudieron aplastar a la clase. Aún con dos golpes más, con un genocidio de por medio, con traiciones varias a manos de un peronismo que (como buen movimiento patronal) no dudó en abandonar su nacionalismo y volverse otro agente del imperialismo, siete décadas después el movimiento obrero sigue estando ahí, como una amenaza latente a los planes de someter al país y esclavizar a su gente.
En estos días se va volviendo cada vez más intensa la batalla contra un nuevo intento de saqueo y colonización. Hay que corregir los errores del pasado, sacando del medio a las dirigencias que juegan para la Casa Blanca promoviendo la derrota; para vencer de una vez por todas al imperialismo y los patrones.
Luis ElNepo ✍🏽