18/04/2026
"La valentía de los Apóstoles se convierte en conciencia crítica, en profecía, en denuncia del mal;
este es el primer paso para cambiar las cosas. Obedecer a Dios, en efecto, no es un acto de sumisión que
nos oprime o anula nuestra libertad; al contrario, la obediencia a Dios nos hace libres, porque significa
confiarle nuestra vida y dejar que sea su Palabra la que inspire nuestra manera de pensar y de actuar. Y de
este modo, como escuchamos en el Evangelio, que relata la última parte del diálogo entre Jesús y
Nicodemo, «el que viene de lo alto está por encima de todos. El que es de la tierra pertenece a la tierra y
habla de la tierra» (Jn 3,31). El que obedece a Dios antes que a los hombres y al modo de pensar humano
y terrenal, encuentra la propia libertad interior, logra descubrir el valor del bien y a no resignarse al mal,
redescubre el camino de la vida y se convierte en constructor de paz y fraternidad." Santa Misa con el Papa León XIV en el Aeropuerto Internacional de Bamenda.