Radio Adventista 96.5 FM

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09/01/2026

«Muchos son incapaces de idear planes definidos para el futuro. Su vida es inestable. No pueden entrever el desenlace de los asuntos, y esto los llena a menudo de ansiedad e inquietud. Recordemos que la vida de los hijos de Dios en este mundo es vida de peregrino. No tenemos sabiduría para planear nuestra vida. No nos incumbe amoldar lo futuro en nuestra existencia. “Por la fe Abraham, siendo llamado, obedeció para salir al lugar que había de recibir como herencia; y salió sin saber a dónde iba” (Heb. 11: 8).

»Cristo, en su vida terrenal, no se trazó planes personales. Aceptó los planes de Dios para él, y día tras día el Padre se los revelaba. Así deberíamos nosotros también depender de Dios, para que nuestras vidas sencillamente sean la manifestación de su voluntad. A medida que le encomendemos nuestros caminos, él dirigirá nuestros pasos.

»Son muchos los que, al hacer planes para un brillante futuro, fracasan completamente. Dejad que Dios haga planes para vosotros. Como niños, confiad en la dirección de Aquel que “guarda los pies de sus santos” (1 Sam. 2: 9). Dios no guía jamás a sus hijos de otro modo que el que ellos mismos escogerían, si pudieran ver el fin desde el principio y discernir la gloria del designio que cumplen como colaboradores con Dios» (Elena G. de White, El ministerio de curación, pp. 343, 344).

Preguntas para dialogar:

Piensa en la semana que está terminando y haz una lista de razones por las que estás agradecido. ¿Es posible que tengas más motivos de gratitud de los que crees?

Reflexiona en el último párrafo de la cita anterior de Elena G. de White. Es una declaración muy poderosa acerca de la fe. ¿Cómo puedes aprender a confiar en Dios de una manera tan profunda?

A la luz de Colosenses 1: 6, 23, analiza la siguiente afirmación: «Durante cuarenta años, la incredulidad, la murmuración y la rebelión impidieron la entrada del antiguo Israel en la tierra de Canaán. Los mismos pecados han demorado la entrada del moderno Israel en la Canaán celestial. En ninguno de los dos casos faltaron las promesas de Dios. La incredulidad, la mundanalidad, la falta de consagración y las contiendas entre el profeso pueblo de Dios nos han mantenido en este mundo de pecado y tristeza tantos años. Si la iglesia de Cristo hubiese hecho su obra como el Señor le ordenaba, todo el mundo habría ya sido amonestado y el Señor Jesús habría venido a nuestra Tierra con poder y grande gloria» (Elena G. de White, Eventos de los últimos días, p. 36). ¿Cómo podríamos ser hoy culpables de los mismos errores?

08/01/2026

Lee Colosenses 1: 9-12. ¿Qué peticiones concretas encuentras en la oración de Pablo?

Pablo ora para «que sean llenos del cabal conocimiento de su voluntad». Pablo describe el conocimiento de la voluntad de Dios como «sabiduría e inteligencia espiritual» (Col. 1: 9). La sabiduría proviene de confiar plenamente en Dios, estar dispuestos a hacer su voluntad (Juan 7: 17) y no apoyarnos en nuestro propio entendimiento (Prov. 3: 5). Pero a menudo surge la pregunta: «¿Cuál es la voluntad de Dios para mí en esta situación?». Hay cuatro fuentes principales de conocimiento acerca de la voluntad de Dios:

La fuente más importante de sabiduría es la Biblia misma: «Lámpara es para mis pies tu palabra y lumbrera a mi camino» (Sal. 119: 105).
Dios nos ha dado sabiduría especial para los últimos días mediante el Espíritu de Profecía (Apoc. 12: 17; 19: 10), que se ha manifestado a través de los escritos de Elena G. de White. La Biblia nos alienta: «Crean al Señor su Dios y estarán seguros; crean a sus profetas y serán prosperados» (2 Crón. 20: 20).
La voluntad y la conducción de Dios también pueden conocerse a través de circunstancias providenciales, al pedirle que abra o cierre puertas (ver Col. 4: 3).
El Espíritu Santo nos guía una vez que hemos aprendido a reconocer su voz: «Si te desvías a la derecha o a la izquierda, oirás detrás de ti una voz que te dirá: “Este es el camino, síguelo”» (Isa. 30: 21).

Pablo oró para que los colosenses anduvieran «como es digno del Señor» (Col. 1: 10). Por supuesto, nadie es inherentemente «digno», pero Dios nos considera dignos por su gracia y nos llama a vivir de acuerdo con ese elevado llamamiento (Efe. 4: 1; 1 Tes. 2: 12). Pablo utiliza el verbo «andar» tres veces más en esta carta (Col. 2: 6; 3: 7; 4: 5) y se refiere con ello a vivir y actuar de acuerdo con la Ley de Dios (Éxo. 18: 20), lo cual solo es posible mediante la obra del Espíritu Santo (Eze. 36: 27).

Pablo también ora para que la vida de los cristianos de Colosas (y la nuestra) «agrade en todo» al Señor, y enumera luego varias maneras de lograrlo: fructificando en toda buena obra (Col. 1: 9, 10); creciendo en el conocimiento de Dios (vers. 10) y dándole gracias (vers. 12).

Si alguien te preguntara: «¿Cómo sabes que Dios te está guiando en una dirección o en otra?», ¿cómo responderías y por qué?

07/01/2026

La relación de Pablo con los colosenses era diferente de la que tenía con los cristianos de Filipos. Él los incluía entre aquellos que «nunca me vieron» (Col. 2: 1). No obstante, Pablo les aseguró, como a los filipenses, que «siempre» daba gracias a Dios por ellos en sus oraciones.

Lee Colosenses 1: 3-8. ¿Por qué tres cosas agradece Pablo a Dios?

Pablo reúne las tres virtudes que menciona en otros lugares: fe, esperanza y amor (ver 1 Cor. 13: 13; 1 Tes. 1: 3; 5: 8). Nota que Pablo no atribuye estas virtudes a los colosenses, sino que da gracias al Padre por ellas, pues se cuentan entre las dádivas o dones «buenos y perfectos» que recibimos de él (Sant. 1: 17). El amor que Dios siente por nosotros nos conduce a la fe en Cristo (Efe. 2: 4-8) y a la esperanza del Cielo, que Pedro describe como «una herencia que nunca puede perecer, ni contaminarse, ni marchitarse, reservada en el cielo para ustedes» (1 Ped. 1: 4).

Pablo también subraya que el evangelio es digno de confianza porque se basa en «la palabra de verdad», una expresión que Pablo utiliza en otros lugares para referirse a la palabra inspirada de Dios (ver 2 Cor. 6: 7; 2 Tim. 2: 15). A diferencia de «la palabra de los hombres», aquella «actúa» eficazmente en quienes creen (1 Tes. 2: 13) y cumple la voluntad de Dios (Isa. 55: 11). Así, cuando se proclama el evangelio, el poder de Dios se manifiesta mediante la obra del Espíritu Santo en los corazones de quienes oyen y responden. El propio evangelio produce ese fruto porque es «palabra de vida» (Fil. 2: 16).

Quizá lo más asombroso sea la propagación del evangelio en un lapso tan breve. Unos treinta años después de la muerte y la resurrección de Cristo, Pablo ya podía decir que se había extendido «a todo el mundo» (Col. 1: 6). Un poco más adelante, en el mismo capítulo, el apóstol dice que el evangelio «es predicado a toda criatura que está debajo del cielo» (Col. 1: 23).

La extensa red de carreteras romanas hizo posible la celeridad en la comunicación y los viajes rápidos, y así fue como las epístolas de Pablo pudieron circular tan amplia y velozmente. Sin embargo, el poder de Dios que actúa a través del mensaje de la verdad es lo que hace nacer la vida espiritual en las personas (Sant. 1: 18; 1 Ped. 1: 23) y las convierte en nuevas criaturas en Cristo (2 Cor. 5: 17).

En Colosenses 1: 5, Pablo se refiere a «la esperanza que les está guardada en el cielo». ¿Cómo interpretas esa esperanza y por qué se aplica a ti, aunque seas realmente indigno?

06/01/2026

Los filipenses, comprensiblemente, se angustiaron cuando supieron del encarcelamiento de Pablo. Ahora su trabajo estaría seriamente limitado, ya que no podía viajar, predicar, visitar las sinagogas para enseñar acerca de Jesús como el Mesías, ni establecer iglesias. Por ello, enviaron a Epafrodito para saber cómo estaba el apóstol, animarlo y asegurarse de que sus necesidades físicas estuvieran atendidas.

Lee Filipenses 1: 12-18. ¿Cómo veía Pablo su encarcelamiento? ¿Qué lecciones podemos aprender de su actitud a pesar de las circunstancias en las que se encontraba?

El mensaje que Pablo envió a la iglesia por medio de Epafrodito sorprendió indudablemente a los filipenses. Pablo veía sus circunstancias con otros ojos. Su discernimiento espiritual lo llevó a considerar su encarcelamiento como algo positivo, ya que no obstaculizó en absoluto su tarea, sino que «ha contribuido más bien al progreso del evangelio» (Fil. 1: 12). Donde otros solo veían cadenas y barrotes, Pablo veía a sus guardias romanos como potenciales ciudadanos del Reino de Dios. También vio que su encarcelamiento animaba a otros a ser más activos y a estar más decididos a difundir el evangelio, a hablar con valentía en nombre de Cristo sin temor a las consecuencias.

Aunque resulte inconcebible, algunos pensaron que el encarcelamiento de Pablo significaría más atención para ellos y su propia predicación del evangelio. ¡Qué lamentable ejemplo de egoísmo dentro de la iglesia misma! Como había dicho Jeremías mucho antes: «Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso, ¿quién lo conocerá?» (Jer. 17: 9).

Afortunadamente, en contraste, algunos obreros fieles se volvieron más activos en su difusión del evangelio. Amaban tanto a Pablo que el sufrimiento que le vieron soportar por su fe los llevó a confiar más en Cristo, a ser aún más activos en la causa del Señor, a ir adonde antes temían adentrarse, a hablar en situaciones en las que antes guardaban silencio; hizo también que aún más personas aceptaran a Cristo y difundieran el evangelio de salvación.

¿Qué has aprendido de experiencias incuestionablemente malas, pero que te han reportado algo positivo? ¿Cómo podemos aprender a confiar en Dios incluso cuando el resultado positivo no es evidente?

10 días. 10 motivos. Una misma fe. 🙌Este 7 de enero iniciamos una jornada que transformará tu vida espiritual. ¿Qué busc...
05/01/2026

10 días. 10 motivos. Una misma fe. 🙌
Este 7 de enero iniciamos una jornada que transformará tu vida espiritual. ¿Qué buscaremos en estos 10 Días de Oración?
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No te quedes fuera. La cita es a las 5:00 a.m., el momento perfecto para escuchar la voz de Dios antes que la del mundo. 🌅
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05/01/2026

Hace algunos años, un pastor hablaba de las oraciones que giran en torno a quien ora y sus necesidades o deseos. Las caracterizó acertadamente como “pequeñas oraciones egoístas”, ya que Dios tiene en mente cosas más grandes que esas para sus hijos.

Lee la oración de Pablo en Filipenses 1:9-11. ¿En qué se centra y qué grandes peticiones incluye? ¿Qué te dice eso acerca de la oración?

Esta oración solo tiene 43 palabras en griego, pero abarca todo lo que Pablo anhela que caracterice a los creyentes: amor, conocimiento, discernimiento, sinceridad, irreprochabilidad y justicia por medio de Jesucristo. En esta oración, así como en las anteriores expresiones de gratitud de Pablo, subyace un énfasis en la iglesia en su conjunto. La oración del apóstol está totalmente centrada en los demás, en el conjunto de los creyentes y en su bienestar. Veamos más detenidamente algunos de los elementos individuales de la oración:

Amor. Pablo no solo pide más amor, sino un amor encaminado en una dirección específica: “En conocimiento verdadero y en todo discernimiento” (Fil. 1:9; LBLA). La referencia al conocimiento no se refiere a algo meramente intelectual, sino que implica una comprensión de las cosas espirituales que solo puede adquirirse mediante la comunión con Dios y el estudio de su Palabra (ver Efe. 1:17; 4:13; 1 Tim. 2:4).

Discernimiento. Para Pablo, esto significa ser capaz de “aprobar lo mejor o excelente” (en contraste con lo moralmente perjudicial) y ser “sinceros y sin culpa”; es decir, irreprochables (Fil. 1:10).

Sinceridad. La palabra griega así traducida significa “juzgado por la luz del sol” y se refiere a una intachable pureza de acción: “Todo cuanto hacen los cristianos debe ser transparente como la luz del Sol” (Elena de White, Reflejemos a Jesús [Boise, ID: Pacific Press, 1985], p. 63).

Sin culpa. Esto significa no ser piedra de tropiezo, no decir ni hacer nada que haga más difícil que una persona crea.

Justicia por medio de Jesucristo. Pablo se detiene largamente en esto en las epístolas de Romanos y Gálatas, y lo ampliará también en Filipenses 3. No tenemos justicia propia, sino solo la que recibimos por medio de Cristo.

¿Cómo puede nuestro amor “abundar aún más y más” (Fil. 1:9)? ¿Por qué es esto tan importante para la vida cristiana? (Ver también 1 Cor. 13:1-8).

04/01/2026

Lee Filipenses 1:3-8. ¿Por qué estaba agradecido Pablo? ¿Qué seguridad dio a los filipenses y por qué es eso importante?

Puesto que Pablo fundó la iglesia de Filipos, podemos percibir en sus palabras el calor de la comunión cristiana impregnando su carta. Aunque separado de la iglesia por cientos de kilómetros y privado de la libertad, Pablo llevaba a la congregación y a sus miembros en el corazón, los anhelaba “con el afecto entrañable de Jesucristo” (Fil. 1:8) y dio gracias a Dios por ellos. La oración de acción de gracias de Pablo deja entrever incluso la intercesión de Jesús por nosotros en el Cielo.

En el pectoral del sumo sacerdote había doce piedras que representaban a las doce tribus de Israel. El pueblo debía estar “sobre su corazón” mientras intercedía por él (Éxo. 28:29). De una manera aún mayor, nuestro Sumo Sacerdote, Jesús, nos representa ante el Padre en el Santuario Celestial. En el idioma original, Filipenses 1:3 puede significar que Pablo se acordaba de ellos en su oración o podía también referirse a que ellos se acordaban de él.

Esto destaca la estrecha relación que existía entre él y los filipenses, lo cual también es subrayado por la palabra “comunión” (griego koinōnia) en Filipenses 1:5 y 2:1. Así como Pablo participaba de los sufrimientos de Cristo (Fil. 3:10), los filipenses “participaban” (griego synkoinōneō) de los sufrimientos de Pablo y apoyaban económicamente su ministerio (Fil. 4:14, 15). Esta reciprocidad, que existió “desde el primer día hasta ahora” (Fil. 1:5), lo motivó a agradecer a Dios por ellos y a orar por ellos “con gozo” (Fil. 1:4).

Resulta interesante que Pablo describa su situación en la cárcel de forma positiva, como una oportunidad para “la defensa y confirmación del evangelio” (Fil. 1:7). El uso de estos dos términos legales sugiere que su juicio es inminente, pero también que estaba compartiendo activamente el evangelio con soldados y visitantes. La defensa (apología, en griego) del evangelio contra los ataques dirigidos a él y la confirmación de sus verdades eternas son dos actividades igualmente esenciales. Pablo parece menos interesado en su propio futuro que en la vindicación del evangelio. Ya sea que viva o muera, confía en que Dios “irá perfeccionando” la “buena obra” que ha comenzado en quienes creen en él (Fil. 1:6).

¿Cómo entiendes la promesa de que Dios terminará la “buena obra que empezó” en nosotros (Fil. 1:6)? ¿Qué significa esto? ¿Terminará esta obra antes de la Segunda Venida?

02/01/2026

«Dios los ha escogido para salvación mediante la santificación del espíritu y la creencia en la verdad. Estén, pues, firmes. […] Si sirven fielmente a Dios, encontrarán prejuicios y oposición; pero no se irriten cuando sufran injustamente. No tomen represalias. Mantengan firme la integridad en Jesucristo. Pongan el rostro como un pedernal hacia el Cielo. Dejen que otros hablen sus propias palabras y sigan su propio curso de acción; a ustedes les corresponde seguir adelante en la mansedumbre y humildad de cristo. Hagan su trabajo con firme propósito, con pureza de corazón, con todo su poder y fuerza, apoyándose en el brazo de Dios. Tal vez nunca conozcan la verdadera y excelsa naturaleza de su trabajo. El valor que ustedes tienen solo pueden medirlo por la vida dada para salvarlos. […]

»Para cada alma que está creciendo en Cristo habrá tiempos de lucha seria y prolongada, porque los poderes de las tinieblas están decididos a oponerse al camino del avance. Pero, cuando buscamos la gracia en la Cruz de Cristo, no podemos fracasar. La promesa del Redentor es: “Nunca te dejaré ni te desampararé”. Yo estoy contigo todos los días, hasta el fin del mundo”» (Elena G. de White, «The Joy that is Set before Us», The Youth’s Instructor, 9 de noviembre de 1899, p. 3).

Preguntas para dialogar:

Pablo fue encarcelado varias veces, siempre injustamente. ¿Cómo respondes cuando te tratan injustamente? ¿Qué promesas bíblicas puedes sugerir para hacer frente a esos momentos?

Acerca de la persecución de los cristianos, Tertuliano (150-225 d. C.), un líder de la iglesia primitiva, dijo: «Nos hacemos más numerosos cada vez que nos cosechan: la sangre de los cristianos es semilla» (Apologético 50.13). Al mismo tiempo, la persecución en algunos lugares y épocas ha obstaculizado enormemente la obra de la iglesia. ¿De qué maneras podemos apoyar a quienes sufren persecución por su fe?

Piensa en el texto para memorizar de esta semana a la luz de las penurias que sufrió Pablo: «Regocíjense siempre». ¿Qué significa eso? ¿Cómo debemos hacerlo? Un ser querido padece una enfermedad o muere. Pierdes tu trabajo. Sufres un gran dolor físico. ¿En qué sentido debemos «regocijarnos siempre» independientemente de nuestra situación?

01/01/2026

Lee Filipenses 1: 1-3 y Colosenses 1: 1, 2. ¿Cómo son descritas las iglesias de Filipos y Colosas, y qué significa esta descripción?

En su típico saludo epistolar, Pablo llama a los cristianos «santos», lo que significa que fueron apartados como pueblo o consagrados como pueblo especial de Dios en virtud del bautismo, así como Israel lo había sido antes como «nación santa» por medio de la circuncisión (Éxo. 19: 5, 6; comparar con 1 Ped. 2: 9, 10). Esto no tiene absolutamente nada que ver con la práctica de la iglesia romana de canonizar a las personas como «santos».

También es interesante el paralelismo entre los saludos de estas dos epístolas. Pablo se refiere a «obispos (griego episkopos, literalmente: «supervisores») y diáconos» (Fil. 1: 1) en Filipos y a «hermanos santos y fieles en Cristo» (Col. 1: 2) en Colosas. Cuando el Nuevo Testamento habla de «hermanos fieles», se refiere a quienes tienen un ministerio específico en la iglesia (ver Efe. 6: 21; Col. 4: 7; 1 Ped. 5: 12). Por lo tanto, parece que Pablo se está dirigiendo no solo a los miembros de la iglesia en estas ciudades, sino también a sus líderes. La referencia a cargos descritos más específicamente en otros lugares (por ejemplo, en 1 Tim. 3: 1-12; Tito 1: 5-9) da testimonio de la existencia y la importancia de la organización desde el período más temprano de la iglesia.

Formar colaboradores como Timoteo y Epafras y proveer para el liderazgo de las iglesias locales era una prioridad para Pablo, pues ello le permitía extender su alcance evangelizador. En otras palabras, había un enfoque estratégico tanto para la evangelización como para la retención. Nuestros pioneros adventistas siguieron el modelo neotestamentario de organización eclesiástica, como muestran muchos artículos de la Review and Herald de la década de 1850. De hecho, Jaime White dijo: «El orden divino del Nuevo Testamento es suficiente para organizar la iglesia de Cristo. Si se necesitara más, habría sido provisto por inspiración» («Gospel Order», Review and Herald, 6 de diciembre de 1853, p. 173). Mucho antes de que Pablo escribiera a estas iglesias, los apóstoles ya habían comenzado a establecer oficiales en la iglesia de Jerusalén (ver Hech. 6: 1-6; 11: 30), la cual «debía servir de modelo para […] las iglesias que se establecieran en muchos otros puntos donde los mensajeros de la verdad trabajasen para ganar conversos al evangelio» (Elena G. de White, Los hechos de los apóstoles, p. 72).

Es bien sabido que Pablo utilizó a veces ayudantes literarios en la composición de sus epístolas. Timoteo es también mencionado como asistente editorial en otros lugares (ver, por ejemplo, 2 Cor. 1: 1; File. 1: 1). El hecho de que Pablo siguiera usando tácitamente el pronombre de primera persona singular («yo») en lugar de «nosotros» demuestra que su autoridad apostólica respaldaba estas epístolas.

31/12/2025

No tenemos constancia de que Pablo visitara alguna vez Colosas, lo que nuevamente nos dice algo acerca de la eficacia de su estrategia evangelizadora. En primer lugar, fue Epafras, residente de Colosas (Col. 4: 12), quien llevó el evangelio a esa ciudad (Col. 1: 7). ¿Cómo ocurrió su conversión? Lo más probable es que haya ocurrido cuando Pablo estuvo a mediados de la década del 50 en la cercana Éfeso, y «todos los que habitaban en Asia […] pudieron oír la palabra del Señor Jesús» (Hech. 19: 10; comparar con Hech. 20: 31).

El libro de Apocalipsis da testimonio de la gran difusión del evangelio en esta zona (Apoc. 1: 4). La explicación más plausible de este éxito, incluida su propagación a Colosas, es que haya sido el resultado de la labor de los conversos de Pablo, quienes escucharon por primera vez el mensaje en Éfeso, la ciudad más importante de Asia Menor y uno de los principales puertos. Epafras probablemente escuchó la predicación de Pablo en Éfeso y, tras convertirse en uno de sus colaboradores, llevó el evangelio a su ciudad natal, Colosas.

La ciudad, a unos quince kilómetros al sureste de Laodicea, está siendo excavada en la actualidad, por lo que sabemos menos de ella que de otras ciudades más importantes de la región. Sin embargo, sabemos que contaba con una población judía considerable, de «hasta diez mil de ellos viviendo en esa zona de Frigia» (Arthur G. Patzia, Ephesians, Colossians, Philemon [Peabody, MA: Hendrickson, 1990], p. 3). Las monedas acuñadas en Colosas indican que sus habitantes adoraban, como en muchas ciudades romanas, a una variedad de dioses. Las prácticas paganas y las poderosas influencias culturales planteaban a los cristianos enormes desafíos, no solo para evangelizar la ciudad, sino también para mantenerse fieles a la fe pura del evangelio. Otro cristiano prominente en Colosas fue Filemón, que pudo haberse convertido más o menos al mismo tiempo que Epafras.

Lee Filemón 1: 15, 16. Ver también Colosenses 4: 9. ¿Qué curso de acción recomendó Pablo a Filemón respecto de Onésimo?

Aunque la ley romana obligaba a Pablo a devolver a Onésimo a Filemón, el apóstol apela al corazón y a la conciencia de Filemón como compañero creyente, y lo insta a tratar a Onésimo como a un hermano, no como a un esclavo (File. 1: 16).

Por mucho que aborrezcamos la idea de la esclavitud en cualesquiera de sus formas y deseemos que Pablo hubiera condenado esa práctica, ¿cómo podemos aceptar lo que Pablo dice aquí? (Resulta fascinante que, durante la época de la esclavitud en Estados Unidos, Elena G. de White dijera específicamente a los adventistas que desobedecieran la ley que ordenaba devolver a los esclavos fugitivos).

30/12/2025

Hoy vamos a escuchar un mensaje inspirador, basado en la Palabra de Dios, en la voz de nuestra hermana Betty de Pacheco.

30/12/2025

Durante el segundo viaje misionero de Pablo, poco después de la incorporación de Timoteo al equipo, el Espíritu Santo les impidió continuar con su labor en Asia Menor (Hech. 16: 6). Entonces, durante una visión nocturna, Pablo vio a un hombre que le suplicaba: «Pasa a Macedonia, y ayúdanos» (Hech. 16: 9). Así que, inmediatamente se dirigieron al puerto marítimo más cercano para partir desde allí a Macedonia, y navegaron desde Troas a través del mar Egeo hasta Neápolis, en el continente europeo. Pero, en lugar de predicar allí, Pablo, Silas, y Timoteo y Lucas (quienes se unieron a ellos en Troas, como indica el uso del plural «vinimos» en Hech. 16: 11), se dirigieron a Filipos.

En su actividad evangelizadora, Pablo siempre pensó estratégicamente. Filipos era «la principal ciudad de la provincia de Macedonia» (Hech. 16: 12). De hecho, era una de las más honradas del Imperio Romano, pues se le había concedido el estatus de Ius Italicum [derecho italiano], el título más honroso que se podía otorgar a una ciudad. Sus ciudadanos gozaban de los mismos privilegios que los de una ciudad situada en Italia, incluida la exención del impuesto sobre bienes inmuebles y del impuesto sobre la renta de capitación que pagaban los ciudadanos romanos poseedores de cierto capital. Además, cualquiera que naciera en la ciudad se convertía automáticamente en ciudadano romano. También era una parada importante en la Vía Egnatia, la principal ruta terrestre que conectaba Roma con Oriente. El establecimiento de una importante presencia cristiana allí permitió a la iglesia de Filipos llevar el evangelio a muchas otras ciudades cercanas, como Anfípolis, Apolonia, Tesalónica y Berea (ver Hech. 17: 1, 10).

Curiosamente, la lengua oficial en la Filipos del siglo I era el latín, como demuestra el predominio de inscripciones en dicha lengua. En Filipenses 4: 15, Pablo incluso se dirige a ellos con una palabra que suena latina (filippēsioi), al parecer en reconocimiento de su especial condición romana. Sin embargo, el griego era la lengua del mercado y de los pueblos y las ciudades de los alrededores, así como el medio de difusión del evangelio. Lucas describe cómo Pablo y su equipo se reunieron para orar junto al río, donde Lidia y su familia se convirtieron (Hech. 16: 13-15). Como mujer de negocios (vendía púrpura), es posible que haya sido uno de los principales apoyos financieros en Filipos para el ministerio de Pablo. El tiempo que Pablo y Silas pasaron allí en la cárcel condujo a la conversión de otra familia: la del carcelero.

El Espíritu Santo sabía que Filipos sería el puesto de avanzada para la expansión del evangelio a través de Europa, aunque también habría persecución. Por muy mala que sea, la persecución puede, en determinadas circunstancias, permitir que el evangelio llegue a personas que de otro modo no podrían ser alcanzadas.

Lee Hechos 9: 16. ¿Cómo nos ayuda este texto a entender algunas de las pruebas de Pablo? ¿Cómo puede ayudarnos a entender algunas de las nuestras?

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