09/02/2026
Las raíces son importantes porque sostienen el árbol, pero Yeshúa dijo que el árbol sería conocido por su fruto.
Conocer el contexto hebreo de la Biblia, estudiar la Torah y comprender las fiestas puede enriquecer nuestra fe. Pero si ese conocimiento no produce amor, humildad, paciencia, misericordia y dominio propio, solamente hemos cambiado una apariencia religiosa por otra.
Yeshúa no enseñó que debíamos abandonar la Torah. Él confrontó a quienes cumplían externamente, pero habían descuidado lo más importante de ella: la justicia, la misericordia y la fidelidad (Mateo 23:23).
La madurez espiritual no se demuestra por las palabras que pronunciamos, el calendario que defendemos o los debates que ganamos. Se revela en el carácter que estamos produciendo.
El fruto del Espíritu revela más que cualquier apariencia religiosa.
Gálatas 5:22–23