06/08/2026
Jenniffer González Colón y su pandilla les dijeron que el peligro era convertir a Puerto Rico en Cuba o Venezuela. Lo que no les dijeron fue que podían dejar al país suplicando por agua mientras celebran conferencias de prensa, media tours y excusas.
Porque cuando llevas años apostando contra la educación, el pensamiento crítico y la fiscalización, el resultado es un pueblo que aplaude titulares mientras hace fila con cubos para poder bajar un inodoro.
Mientras miles de familias buscan agua para sus hijos, algunos parecen vivir en una realidad paralela donde nunca falta nada. A ellos no les falta agua, no les falta comodidad y no les falta poder. Las lágrimas que vemos no son de preocupación; parecen de satisfacción.
Y mientras la gente carga cubos, otros siguen cargando agendas. Porque para ciertos sectores, cada crisis es una oportunidad: una oportunidad para justificar contratos, privatizaciones y negocios que siempre terminan beneficiando a los mismos.
Ahora bien, Thomas Rivera Schatz, te cito:
“Espero que los clientes de la AAA, que son nuestros constituyentes, estén conformes y de acuerdo con ese acuerdo.”
La pregunta es sencilla:
Cuando impulsan leyes electorales diseñadas para favorecer a los de siempre, cuando aprueban medidas que limitan la fiscalización y cuando protegen estructuras que han contribuido al deterioro de los servicios esenciales, ¿esos constituyentes también cuentan? ¿O solamente cuentan cuando llega la factura del agua?
Porque hoy Puerto Rico no necesita discursos. Necesita agua.
Y la diferencia entre gobernar y administrar propaganda es que la propaganda se anuncia; el agua llega.
La gente está cansada de promesas. Quiere resultados.
Basta ya de coger de pendejos hasta a los propios. Arranquen pa’l carajo. Ese día, y solo ese día, podremos decir que hicieron algo verdaderamente útil por Puerto Rico.
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