05/24/2026
… Con los ojos del Cordero
Sin duda alguna soy privilegiado, el Cordero me ama, tal como soy: con mis muchos defectos y pocas virtudes. Toda mi larga existencia he sentido su amor leal y gratuito, para una oveja negra, que siempre ha tratado de “caminar” con sus sandalias a pesar de que me quedan como las “chalupas” de los payasos y sobre todo, he sido honesto con el primero, para después serlo conmigo y por ende con los demás.
Desde adolescente, que me tomó de la mano para caminar juntos y en un abrir de ojos del corazón y sonreír a la alegría y a la libertad con los brazos abiertos. Han pasado tantos años desde aquel día que te convertiste en mi amigo y sigo respondiendo con mucha alegría y gratitud a la pregunta: ¿Cómo podría ser yo sin ti?, y la respuesta me llena de felicidad: no sería posible, estoy contigo, eres parte de mi historia, de mi proceso, de mis noches más oscuras, de mis lágrimas de dolor, de mis tristes penumbras, pero también del gozo y descanso de la oración en tus brazos, de la fuerza y valentía para ser y crecer sin desfallecer, de la alegría y esperanza para seguir haciendo camino al andar; de la hermosa libertad de gritar al mundo: ”este es el chico Klinger, único e irrepetible y no hay otro igual en el universo”.
Yo soy la respuesta de tu infinito amor, por tu loca criatura, que me hace orgulloso de ser quien soy, a pesar de mis muchas debilidades, que la llama de tu espíritu en lo mas profundo de mi corazón sigue ardiendo como fuego vivo, que se hace testimonio de lo que tú estas haciendo en mi existencia día a día.
Es lo que me motiva a ser solidario con el prójimo más destituido y abandonado, que deshumanizado por los sistemas vigente de nuestra sociedad “cibernética y materialista, donde es más importante lo material que los derechos humanos, como tú lo hiciste cuando caminaste por los polvorientos senderos de Galilea.
La humanidad necesita hoy más que nunca dejar atrás miradas inmanentes, estrategias políticas, batallas ideológicas y debemos abrirnos a conversar con el corazón en la mano, para hablar con sinceridad, pero sobre todo debemos mira a la otra criatura con los ojos del Cordero.