09/09/2026
DISTINGUIDA, no te me encierres en el dolor ni le des a quien te lastimó el poder de apagar la mujer que eres. Sí, te fallaron, te traicionaron y quizás te dejaron con miedo de volver a confiar, pero una herida no puede convertirse en tu identidad. Tú eras alegre, soñadora y llena de vida antes de esa persona, y esa mujer todavía está dentro de ti. Llora si tienes que hacerlo, pero no te quedes en el piso donde te hicieron caer.
A veces Dios permite que ciertas personas salgan de nuestra vida porque conoce lo que nosotros todavía no podemos ver. No confundas una pérdida con el final de tu historia. Que alguien no supiera valorarte no significa que tú valgas menos. Que te hayan traicionado no significa que nunca volverás a confiar. Así que sana, aprende, perdona y sigue caminando, pero no vuelvas a entregar tu paz a quien ya demostró que no sabía cuidarla.
Y si hoy sientes que no puedes más, dile a Dios: “Señor, hazlo Tú, porque yo ya no tengo fuerzas.” Él puede levantarte cuando tú ya no sabes cómo hacerlo. Pero recuerda: Dios puede abrir la puerta, darte la oportunidad y mostrarte el camino; la decisión de levantarte es tuya. Así que ponte de pie, mujer. Con lágrimas, con cicatrices y con miedo si hace falta, pero levántate. Lo que te rompió no será el final de tu historia, porque Dios todavía no ha terminado contigo.
“No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios” (Isaías 41:10).
𝓨𝓪𝓷𝓼𝓲𝓮 𝓕𝓸𝓷𝓽𝓪𝓷𝓮𝔃
Mujeres Marcando Distincion