09/16/2026
Seis de cada diez estadounidenses quieren limitar nuevos centros de datos por su consumo de agua y electricidad
Aproximadamente seis de cada diez estadounidenses apoyan limitar la construcción de nuevos centros de datos ante el temor de que el acelerado crecimiento de la inteligencia artificial aumente los precios de la electricidad, presione los suministros locales de agua y provoque mayores daños ambientales.
Estados Unidos ya cuenta con miles de estas instalaciones y muchas más se encuentran en planificación. Algunas son estructuras convencionales que funcionan desde hace décadas, mientras otras corresponden a enormes complejos diseñados para satisfacer la creciente demanda de procesamiento de los sistemas de inteligencia artificial.
Virginia y Texas concentran actualmente la mayor cantidad de centros en operación, seguidos por estados como California, Ohio y Nueva York. Aunque el 87% de las instalaciones existentes se encuentra en zonas urbanas, la mayoría de los nuevos proyectos está prevista para comunidades rurales, según un análisis del Pew Research Center.
La expansión ha despertado inquietud tanto entre demócratas como entre republicanos. Una encuesta de The Associated Press y el Centro NORC para la Investigación de Asuntos Públicos encontró que la mayoría de los adultos está extremadamente o muy preocupada por el impacto que los centros podrían tener sobre las tarifas eléctricas y el abastecimiento de agua de las comunidades donde se instalen.
Estas instalaciones necesitan grandes cantidades de agua para enfriar chips, servidores y otros equipos. Fengqi You, ingeniero de sistemas energéticos de la Universidad de Cornell, explicó que su consumo es modesto a escala nacional, pero puede resultar decisivo para una pequeña red municipal cuando un solo complejo ejerce una fuerte presión sobre los recursos disponibles.
Gedeon Kebede, estudiante de informática de 21 años y residente de Cincinnati, expresó preocupación porque el agua destinada a los centros podría restarse a la agricultura, los hogares y otras actividades esenciales. Otros ciudadanos consideran que las decisiones de construcción benefician principalmente a las grandes corporaciones y no necesariamente a las comunidades receptoras.
El consumo eléctrico constituye otra preocupación. Un informe del Laboratorio Nacional Lawrence Berkeley calcula que los centros de datos podrían representar el 11.8% de toda la electricidad utilizada en Estados Unidos para 2030.
“Estamos hablando de construir infraestructura eléctrica a una escala de ciudades enteras o, en algunos casos, de estados enteros solo para atender a un centro de datos”, declaró Erik Nordman, director del Instituto de Servicios Públicos de la Universidad Estatal de Michigan.
Alrededor de dos tercios de los adultos apoyan exigir que estos complejos utilicen fuentes limpias, como la energía solar y eólica, para cubrir sus necesidades. La propuesta cuenta con el respaldo de cerca del 80% de los demócratas y del 56% de los republicanos.
Las preocupaciones ambientales han crecido especialmente entre los demócratas. Cerca de dos tercios dicen estar extremadamente o muy preocupados por los efectos de la inteligencia artificial sobre el medio ambiente, frente a aproximadamente la mitad en 2025. Entre los independientes, el porcentaje se aproxima al 50%, mientras que alrededor de cuatro de cada diez republicanos expresan ese nivel de inquietud.
En general, los estadounidenses muestran mayor preocupación por la huella ambiental de la IA que por actividades como la producción de carne o los viajes aéreos. Solo cerca del 30% se declara muy preocupado por el impacto de esas dos industrias.
Pese a las críticas, una parte de la población reconoce beneficios económicos y tecnológicos. Aproximadamente una cuarta parte considera que los centros son extremadamente o muy beneficiosos para el avance de la tecnología, mientras que cerca del 20% destaca su contribución a la creación de empleos. Los republicanos tienden a valorar esos beneficios más que los demócratas.
Sus defensores señalan que los proyectos atraen trabajadores de la construcción, generan inversiones y sostienen la infraestructura necesaria para desarrollar nuevas tecnologías. Sin embargo, casi tres de cada diez republicanos todavía consideran que los centros aportan pocos o ningún beneficio a la infraestructura y al empleo.
Kebede afirmó que, pese a sus reservas, siente presión para aprender a utilizar la inteligencia artificial y mantenerse competitivo en el mercado laboral. También advirtió que muchas personas consideran que la rápida expansión tecnológica podría convertirse en una burbuja cuya caída perjudicaría incluso a quienes no participaron activamente en ella.
La encuesta AP-NORC consultó a 3,424 adultos entre el 6 y el 24 de julio de 2026. El estudio tiene un margen de error de más o menos 2.2 puntos porcentuales.