09/13/2026
🧠 CASI LA MITAD DE LOS CASOS DE DEMENCIA PODRÍAN PREVENIRSE O RETRASARSE.
La demencia no es una consecuencia inevitable del envejecimiento. Una nueva actualización de las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud señala que hasta el 45 % de los casos de demencia a nivel mundial podrían prevenirse o retrasarse actuando sobre factores de riesgo que sí pueden modificarse.
La OMS identifica 14 factores de riesgo relacionados con el desarrollo de deterioro cognitivo y demencia. Entre ellos se encuentran la inactividad física, el aislamiento social, la hipertensión, la diabetes, el consumo excesivo de alcohol, la pérdida auditiva y la depresión. La nueva actualización también incorpora factores como la contaminación del aire, el colesterol LDL elevado y la pérdida de visión no tratada.
La estrategia no consiste en una “cura” para la demencia, sino en reducir el riesgo a lo largo de toda la vida. Controlar enfermedades cardiovasculares y metabólicas, mantenerse físicamente activo, utilizar audífonos cuando sean necesarios, tratar los problemas de visión y mantener una vida social activa son algunas de las medidas recomendadas. La OMS también señala que no hay evidencia suficiente para recomendar suplementos vitamínicos específicamente con el objetivo de prevenir el deterioro cognitivo.
Esto es especialmente importante porque se espera que el número de personas que viven con demencia aumente considerablemente durante las próximas décadas. Aunque factores como la genética y la edad no pueden modificarse, una parte importante del riesgo está relacionada con factores sobre los que sí podemos actuar.
Envejecer no significa inevitablemente perder la memoria. Proteger el cerebro comienza mucho antes de que aparezcan los primeros síntomas.
Fuente: Organización Mundial de la Salud (OMS) — “Risk reduction of cognitive decline and dementia: WHO guidelines, second edition” (2026).