11/23/2025
La ilusión que engaña a miles: ¿ves a un hombre corriendo… o algo más?
A primera vista, tu cerebro te grita una sola cosa: “¡Es un hombre huyendo en medio del bosque nevado!” La figura oscura, la postura inclinada hacia adelante y el movimiento congelado en la fotografía activan de inmediato un patrón familiar en nuestra mente. Pero basta un segundo vistazo para que todo se derrumbe: no es un hombre… es un perro corriendo felizmente hacia la cámara.
Esta ilusión óptica se ha vuelto viral porque demuestra cuán fácilmente nuestra percepción puede equivocarse. El contraste entre el fondo blanco y la silueta oscura, junto con la postura del animal, crea exactamente la forma que nuestro cerebro asocia con una persona corriendo entre árboles. Nuestro cerebro no ve detalles primero; ve formas globales, interpreta sombras y completa espacios vacíos basándose en experiencias previas.
Este fenómeno se conoce como pareidolia, la tendencia humana a encontrar figuras familiares —rostros, cuerpos, siluetas— incluso donde no existen. Y esta imagen es un ejemplo perfecto: un perro alegre, captado en el momento justo, convertido accidentalmente en un “corredor fantasma” del bosque.
Lo fascinante es que la ilusión no desaparece por completo: incluso cuando ya sabes la verdad, tu mente sigue “viendo” por un instante la figura humana. Así funciona nuestra percepción… y así nos engaña.