08/18/2026
El Tumi Lambayeque robado del Museo Nacional de Arqueología, Antropología e Historia del Perú (1981)
El célebre Tumi Lambayeque fue una de las numerosas piezas de metales preciosos saqueadas por huaqueros de la Huaca La Ventana, ubicada en el complejo arqueológico de Batán Grande, en Lambayeque, al norte del Perú.
La pieza fue descubierta en 1936 por Hipólito Granados y recuperada posteriormente gracias a las gestiones del arqueólogo Julio C. Tello, en 1937. Desde entonces, permaneció bajo custodia del Museo Nacional de Arqueología, Antropología e Historia del Perú. Sin embargo, en noviembre de 1981 fue robada junto con otras importantes piezas metálicas, en uno de los episodios de mayor repercusión en la historia de los museos peruanos.
Los responsables ingresaron a la bóveda del museo mediante un estrecho conducto de ventilación oculto bajo una rejilla cubierta por una alfombra. Se sospecha que algunos de los involucrados conocían detalladamente las instalaciones, posiblemente por haber trabajado anteriormente en el recinto, lo que habría facilitado el acceso a la colección.
En 1982 se lograron recuperar algunos fragmentos del Tumi, después de que los delincuentes lo destruyeran con el propósito de vender el oro por su peso. La pieza completa tenía un peso aproximado de 990 gramos. En aquel robo fueron sustraídas 34 piezas de oro, plata y cobre pertenecientes a distintas culturas prehispánicas, entre ellas uno de los tres tumis de oro conocidos. También desaparecieron vasos ceremoniales, pectorales, keros, collares, orejeras, sonajas y otros objetos de gran importancia histórica y arqueológica.
Interpretación del Tumi
La figura representada en el Tumi lleva una imponente diadema o tocado, elemento que ha sido interpretado como una señal de su elevada posición jerárquica. Algunos investigadores han planteado que podría representar a Naylamp —también denominado Ñanlap o Naymlap—, el legendario fundador de Lambayeque que, según las crónicas de Miguel Cabello Valboa (1586) y Modesto Ruviños y Andrade (1782), habría llegado desde el mar.
Por su parte, el arqueólogo Federico Kauffmann Doig propuso que la figura podría corresponder a una divinidad relacionada con el agua y que presentaría características ornitomorfas, es decir, rasgos asociados a las aves.
*cortesía Tesoros de Viracocha