09/05/2026
Cuando mamá y papá no podían comprarnos una mochila, las libretas, los lápices y el borrador llegaban gracias a la palabra de mamá y al fiado de la tienda.
Nuestras herramientas para el futuro iban guardadas en una simple bolsa de plástico, pero lo que sobraba era sed: sed de aprender.
Un día salimos de nuestros pueblos para pulir nuestro propio destino. Hoy honro esas raíces y el sacrificio de quienes nos abrieron la puerta.mi idioma